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EDITORIAL

La parábola del ‘cartel de los marranitos’

jueves, 18 de septiembre de 2014
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Las cosas que pasan en Colombia siempre tienen un toque macondiano: los comerciantes piden que rompan los marranos. 

Una noticia que surgió del último congreso de los comerciantes realizado en Ibagué la semana pasada no pasará desapercibida, y es la que tiene que ver con la escasez de monedas. Llamó mucho la atención que el comercio organizado lanzara un S.O.S. para que la gente sacara las monedas de los marranitos, huchas o alcancías para que las tiendas puedan tener cambio a la hora de hacer transacciones. Y justo una semana después, el Banco de la República le da la razón a la queja anunciando que “para satisfacer la demanda de moneda fraccionaria, recirculará 85 toneladas del metal que equivalen a 14 millones de piezas”.

Dice el Emisor que la demanda de moneda se atiende con producción y con la recirculación de las 4.800 millones de monedas existentes, pero que esta vez están cortos y para tal efecto “adiciona al aumento de 200% en la cantidad de moneda puesta en circulación este año, el Banco de la República recirculará 85 toneladas de monedas, equivalentes a más de 14 millones de piezas, que estas entidades tenían en diferentes lugares del país (...) A partir de noviembre comenzará a recibir monedas importadas para complementar la producción nacional”.

Hay una escasez de monedas de $500 y $1.000 especialmente que se le achaca al ahorro que las personas hacen en sus casas y que tradicionalmente sale a los bancos durante la temporada de fin de año para compra de regalos. No obstante, el mensaje al público quedó incompleto, pues puede entenderse que no se puede ahorrar en las casas, sino por dentro del sistema financiero donde la rentabilidad del ahorro es casi nulo. La diferencia entre tener $50.000 en una cuenta de ahorro en un banco o en un marranito es casi cero, pues las cuotas de manejo y el valor las transacciones como consultas de saldo puede evaporar la rentabilidad que los bancos ofrecen por tener ese dinero. Pese a ese desincentivo, en cuentas de ahorro, que por lo general son nóminas empresariales, el monto asciende a los $138 billones, una cifra que es superior a la mitad del presupuesto general de la Nación para 2015 ($216 billones).

La parábola del cómico ‘cartel de los marranitos’ es que no se puede satanizar el ahorro casero porque no hay monedas. La escasez debe ser bien atendida por el Emisor, pero sí es necesario para la organización de las finanzas personas que cada día más colombianos tengan dinero guardado en sus casa y que la cultura del ahorro debe construirse desde muy tempranas edades. 

¿Se imagina la cara que pudo haber hecho un niño cuando sus padres le motivaron romper el marrano porque había una sentida escasez de monedas entre los comerciantes? Claramente, siempre nuestra realidad supera la ficción.

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