miércoles, 4 de marzo de 2020

EditorialLR

El anuncio oficial de la llegada del Covid-19 o coronavirus al país es cuestión de tiempo, pues no se puede creer que Colombia esté libre de un contagio que toca las fronteras cercanas y dispara las medidas globales que buscan evitar que las personas se expongan al virus que ha matado a más de 3.000 personas y ha infectado a un número superior a los 100.000 en todo el mundo.

Hay varios casos en Ecuador, Chile, República Dominicana, España y Estados Unidos, situación que enciende las alarmas por el tráfico de personas entre esos países con Colombia y que hacen temer contagios no declarados para evitar la estigmatización social y de paso desnudar la poca preparación de las autoridades sanitarias frente el problemático asunto que ha desestabilizado la economía y puesto a las empresas a rehacer sus jornadas laborales, además de extremar normas sobre el mínimo contacto entre personas; es decir, evitarle a los funcionarios y trabajadores asistir a los puestos de labor cotidiano, las oficinas y reducir trayectos en los sistemas masivos de transporte urbano.

Muchas multinacionales con operaciones en todo el mundo, tales como Twitter han emitido recomendaciones a todos sus empleados -unas 5.000 personas en más de 50 países- para que trabajen desde casa hasta nuevo aviso por temor al coronavirus. Es una estrategia de proteger a sus empleados y hacer más productivas las jornadas laborales.

Los avances tecnológicos en telecomunicaciones le permiten a muchas profesiones no acudir a sus puestos habituales de trabajo y así evitar exponerse a contagios en los espacios públicos de las grandes metrópolis; quizá este temor a una nueva pandemia más letal sea el “florero de Llorente” que necesitaban las empresas y sus regímenes laborales para detonar de una vez por todas las bondades de trabajar en caso y ser mucho más productivos; claro está que no todas las profesiones ni los oficios están diseñados para teletrabajar, pero sí la inmensa mayoría.

Teletrabajar no es una medida de extrema de precaución, es una nueva forma de vida que se abre paso y que es recomendada -si resulta posible en algunos sectores y regiones- para no solo evitar la propagación del virus, sino avanzar hasta la frontera de las nuevas tecnologías y su transformación de las jornadas laborales tal y como hoy las conocemos.

Hay ciudades totalmente caóticas que deben asumir el reto, no solo por salubridad, sino por eficiencia, de las tesis que argumentan el teletrabajo. Son muchas las empresas que han visto afectadas sus operaciones, especialmente las de tecnología como Google, Facebook y Amazon, entre otras, que han pedido a sus empleados abstenerse de hacer viajes internacionales.

La red social canceló la celebración de su conferencia anual de desarrolladores que se realizaría en mayo por temor al virus. Unity, Epic, Sony y Microsoft, se han unido a la creciente preocupación por el contagio, y una manera de evitarlo es teletrabajar para evitar el máximo contacto entre personas. Aun en Colombia el tema del virus es tomado como un “cuento chino” o una situación muy alejada de la realidad, pero las cosas están empezando a cambiar con los casos en el vecindario, y lo que es peor, con la intensificación de la temporada de lluvias y cambios bruscos de temperaturas en las grandes ciudades con contacto internacional.

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