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EDITORIAL El Día D de la “dominancia” en los celulares
miércoles, 12 de junio de 2019

A punto de morir, la Comisión de Regulación de las Comunicaciones, CRC, tiene que definir si hay dominancia en el mercado de los celulares, una decisión que reordenará el mercado

Editorial

Hace varios años que el teléfono celular con todos los servicios que presta se convirtió en un producto básico de la canasta familiar. Desde 2008, no solo pesa en el mercado familiar, sino que es una herramienta de trabajo fundamental para casi todas las profesiones y oficios. Hay centenares de nuevos negocios montados sobre la plataforma de los celulares, no solo aplicaciones desde las cuales se puede comprar o vender cualquier cosa, sino sucursales bancarias, redes sociales, médico en casa, talleres, notas de los colegios, situación del clima, del tráfico, etc., toda una suerte de servicios a lo que se le ha llamado nueva economía o internet economy, que dicho sea de paso es un renglón creciente en todos los países y que hoy lo lideran las empresas más valiosas del mundo, a la luz del último informe que pone a Amazon, Apple y Google como las compañías por encima de los US$300.000 millones.

En nuestros días casi todo pasa por el filtro de un celular, solo en Colombia los aparatos conectados en el mercado suman más de 62 millones, casi 1,2 aparatos por habitantes consolidando marcas de celulares como Apple, Samsung y Huawei, en los primeros lugares de recordación en todos los segmentos de la población. Detrás de esas empresas globales muy valiosas, líderes en todo el mundo, hay otras que son las que prestan el servicio en sí de teléfono, de datos, televisión por suscripción y el servicio de internet doméstico. Se trata de la mexicana Claro, de la española Movistar y de la luxemburgués Tigo, principales jugadores en el negocio colombiano que se han sabido repartir el mercado por regiones, tal como empezaron a operar los teléfonos celulares en los 90: Celumóvil en la Costa y el oriente y Cocelco en el occidente. Ese mapa, casi federalizado del negocio, se rompió y ahora todo el territorio es un sano campo de batalla regulado por el Estado colombiano a través de una nueva Ley de Telecomunicaciones a punto de ser firmada por el Gobierno que crea un regulador convergente y moderniza al sector.

Hoy se decide si los pendientes de la moribunda otrora autoridad, la Comisión de Regulación de Comunicaciones, los deja evacuados o si solo le instrumenta el caso a la nueva autoridad que está por conformarse. La ‘papa caliente’ de ese camino es la decisión o no de si la mexicana, Claro, tiene posición dominante en el mercado de los celulares, dada su mayor inversión e infraestructura. El sector de las telecomunicaciones constituye uno de los más dinámicos de la economía y su evolución no es una decisión menor, pues el país está ad portas de otra licitación de espectro que deberá abrir el Ministerio de las TIC antes de que termine este año. A mediados de 2014, el Gobierno prohibió los contratos de permanencia de los servicios celulares y dejó a los usuarios en libertad de trasladarse en cualquier momento a otro operador, decisión que fue el detonante de todo el enredo actual, en un contexto de muy pocos jugadores globales con capacidad de hacer las inversiones que se necesitan. En juego está el desarrollo de temas como 4G y 5G, tecnologías de punta que deben perfeccionarse en Colombia, pues casi toda la llamada cuarta revolución industrial está montada sobre ellas. Importante decisión tiene en sus manos el Gobierno, pero lo más importante es no equivocarse.

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