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El cargo por confiabilidad para el Niño
Las empresas generadoras no solo deben tener una fórmula tarifaria, sino liderar que el cobro por confiabilidad que le hacen a los usuarios sea destinado a enfrentar El Niño
Se aproxima un fenómeno de El Niño extremo y de larga duración. En esa sentencia coinciden todas las autoridades meteorológicas nacionales e internacionales y, como siempre sucede, el “fenómeno” será el argumento ideal -o la excusa- para proponer una nueva reforma tributaria al Congreso de la República o declarar desde el Gobierno Nacional de turno una emergencia económica, de la cual salgan los recursos para atender dicho problema; especialmente para ayudar a los 20 millones de familias a pagar los servicios públicos, que sin duda se encarecerán y, de paso, no dejarán que la inflación baje.

Por fortuna, Colombia cuenta con un esquema ideal para salir de este problema, al menos en lo que tiene que ver con la energía, y es el cargo por confiabilidad, un rubro cobrado a todas las familias y las empresas en la factura de energía eléctrica. Es un seguro pagado por los usuarios para garantizar que siempre haya energía disponible, especialmente durante sequías severas como la que se aproxima. Es una suerte de “gasto hormiga” que realizan mes a mes en favor de las empresas generadoras, cuyo monto representa una parte de la tarifa mensual y es administrado por la Comisión de Regulación de Energía y Gas mediante subastas.
Hoy más que nunca no se puede eliminar ese costo, porque el país atraviesa un momento de incertidumbre, especialmente en la región Caribe, que experimentará duras consecuencias durante el segundo semestre en el suministro energético. También se puede definir como la “remuneración que se paga a un agente generador por la disponibilidad de activos de generación con las características y parámetros declarados para el cálculo de la máxima energía eléctrica que puede generar una planta”, según la Comisión de Regulación. Se estableció en 2006 con la finalidad de garantizar el suministro de energía cuando los recursos hídricos del país escasean.
Si bien hay varios actores clave en el sector -generadoras, transmisoras, comercializadoras y distribuidoras-, el cargo se aplica a las generadoras, que incorporan su valor de tal manera que, desde la oferta del precio de la energía, viene incluido el monto destinado a pagar los ingresos del cargo por confiabilidad. El presidente Gustavo Petro ha dicho que “el cargo de confiabilidad, que es un ahorro forzoso de los usuarios de energía eléctrica y que ya suma casi $50 billones, debe ser usado en emergencia”. El Niño podría llevar la energía en bolsa a $1.000 el kilovatio-hora, por lo que debe iniciarse un diálogo entre todos los jugadores del sector eléctrico para sortear un problema que está más que sobrediagnosticado.
Anif considera que, por la llegada del fenómeno de El Niño, la inflación podría subir a 7%. Con El Niño y el cargo por confiabilidad se pondrá a prueba que la institucionalidad del país sí funciona y que es un imperativo para el nuevo Gobierno Nacional trabajar entre lo privado y lo público en pos del desarrollo y el crecimiento.
Todas las circunstancias políticas están dadas para que funcione el esquema diseñado hace 20 años, máxime cuando el liderazgo actual entre los gremios de la economía está en manos de las generadoras, al presidir el influyente Consejo Gremial, una suerte de interlocutor idóneo para sacar adelante este asunto: usar el cargo por confiabilidad para atender a El Niño.
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