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EDITORIAL Debe nacer un pacto por la formalidad
lunes, 8 de octubre de 2012
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La reforma tributaria le quitará cargas tributarias a los empresarios que deberán retribuirlo en mejores empleos.

Al atardecer del pasado jueves el Ministerio de Hacienda radicó en el Congreso de la República su primera reforma tributaria en más de 24 meses para que los congresistas logren revisar un articulado de 102 numerales ojalá en los 70 días hábiles que le restan a este primer periodo que va hasta mediados de diciembre. Tanto el ministro de esa cartera, Mauricio Cárdenas Santamaría, como el director de la Dian, Juan Ricardo Ortega, han sido muy hábiles y exactos en explicarles a los colombianos gran parte de los objetivos que tiene este rediseño en los impuestos, y sobre todo, en hacer partícipes a los empresarios de ciertos cambios que serán radicales en función de hacer que las compañías generen más y mejores puestos de trabajo para una población económicamente activa que en agosto pasado llegó a 23 millones de personas de los cuáles no tienen empleo 2,2 millones de colombianos.

Que el Estado asuma una buena parte de los tributos parafiscales que antes las empresas pagaban en su totalidad por concepto de Sena y Icbf, en los salarios de menos de $6.000.000, es una carga que en algún momento se echará el presupuesto nacional y que libera a los empresarios para que no tengan la disculpa de los parafiscales para generar más y mejores empleos. Esa había sido una queja crónica de los gremios y del empresariado colombiano: ¡la carga prestacional no deja tener más puestos de trabajo! Pero ahora esa presión tributaria ha sido aflojada para que más colombianos tengan mejores empleos y formales. Al menos eso es lo que se lee entre líneas de la exposición de motivos. Pero la pregunta clave en estos momentos que empieza la discusión es qué compromisos están asumiendo los empresarios para que esto sea una realidad.

Que nos vuelva a pasar que el Gobierno pone de su parte y los empresarios simplemente trasladan este logro ejecutivo a sus utilidades. Algo así sucedió con el cuatro por mil que nació como una necesidad para robustecer el sector financiero, pero se quedará hasta 2018 en las cuentas de los colombianos por su fácil recaudo. El alivio parafiscal cobijará a todos los trabajadores que ganan menos de los seis millones, unos US$3.000, es decir un inmenso porcentaje de los empleados. Se sabe que los mayores empleadores del país cuentan con miles de trabajadores, pero en trabajos remunerados de uno a tres salarios mínimos. La idea de Cárdenas y Ortega tiene sentido, sí solo sí, logra hacer que las empresas verdaderamente se comprometan con más contratos de gente, más competitividad y sobre todo más equidad.

Si Colombia logra que esta reforma genere más trabajos será un caso de estudio y se logrará que el consumo se consolide como fuente de crecimiento.
 

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