martes, 14 de julio de 2020

En mayo la tasa de informalidad en 23 ciudades fue 46,8%, inferior a 47,9% del mismo mes de 2019. la explicación es la cuarentena y la falta de plata de los consumidores urbanos

EditorialLR

“Hasta a los informales la cuarentena les está quitando el trabajo”. Es una frase lapidaria sobre la situación del empleo en el país que enfrenta la histórica suma de cinco millones de personas que están buscando algo qué hacer. Por lo general, cuando alguien pierde su trabajo y permanece una larga temporada por fuera del mundo laboral formal, decide hacer algún emprendimiento o ganarse la vida como informal. Eso explica que casi cinco de cada diez colombianos (muy cerca de la mitad) están en esa situación de informalidad, a la luz de las cifras que acaba de dar a conocer el Dane.

Aparentemente sería una buena noticia, que las cifras de informalidad bajen frente al mismo mes del año pasado, pero tras el dato se esconde una preocupante realidad. En mayo de 2020, la proporción de ocupados informales en las 23 ciudades más populosas del país, fue de 46,8%, mientras que en ese mismo periodo de 2019 la cifra fue 47,9%, de modo que el indicador cayó 1,1 puntos. No se debe a que se haya incrementado el número de personas que ahora laboran en la formalidad, con la seguridad social incluida, sino al aumento del desempleo que se vivió en mayo de 21,4%, por cuenta de la pandemia. En pocas palabras, la pandemia está destruyendo no solo el empleo formal sino también el informal, todo como consecuencia de la necesaria cuarentena que obliga a las personas a quedarse en sus casas sin salir a las calles, situación que elimina a compradores y vendedores de las zonas informales.

La situación es de apremio social y el Gobierno Nacional debe hacer algo urgente, que no es una cosa distinta a reglamentar el trabajo por horas y a liberar la contratación formal de acuerdo con las características de las regiones y los sectores económicos. Los empresarios no pueden seguir sometidos a la inflexibilidad laboral y a la carga prestaciones que pesa en la contratación de las personas. Más que una reforma tributaria, que una pensional es un imperativo hacer una reforma laboral que libere las amarras y se pueda evolucionar en un régimen más adecuado a la época, como es una semana laboral de menos de 48 horas y la necesaria reglamentación de las plataformas tecnológicas, que son las que están generando empleo.

Otra de las feas aristas de la situación laboral del país es que durante el trimestre comprendido entre marzo y mayo de 2020, considerado como un periodo directamente afectado por la pandemia y las decisiones de confinamiento, dos millones de mujeres perdieron su ocupación frente a las cifras registradas en el mismo periodo de 2019. Si bien la pérdida de ocupación de los hombres fue de 1,9 millones y todo el mercado laboral ha sido golpeado por esta situación, las brechas de género en contra de las mujeres se están profundizando.

Alrededor de 62,9% de las mujeres que entraron a la inactividad entre marzo y mayo se dedicaron a oficios del hogar, mientras que ese porcentaje para los hombres fue de 15,4%. No es nada fácil el panorama laboral colombiano, por tanto requiere de medidas urgentes que deben arrancar por una reforma laboral exprés que le brinde herramientas a las empresas para generar puestos de trabajo, para no despedir e incluso para rebajar la tributación, pero deben darse fórmulas urgentes dado que la crítica situación económica del país tiende a alargarse en las semanas venideras.

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