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Con un desempleo de 8,9% al arrancar el último trimestre, todo indica que la guerra ahora será contra la informalidad
Son muy buenas las noticias que llegan desde el frente laboral. El Dane reveló que la tasa de desempleo en agosto fue de 8,9% la más baja de los últimos 14 años para el mismo periodo y se mantiene en un dígito en una buena parte de todo el año. Entre junio y agosto el desempleo bajó y se ubicó en 9,1%, inferior en 0,4 puntos porcentuales frente al mismo periodo del año anterior. Lo más notable es que se redujo en 18 de las 24 ciudades, y 12 de ellas presentaron tasa de desempleo de un dígito. Con base en estos resultados los retos son varios y en su mayoría tienen que ver con el traslado de esta satisfacción gubernamental a la realidad de los colombianos, es decir, trabajar más en cómo se perciben las cosas.
La primera reflexión que siempre se hace es qué tipo de empleo se está generando y si los colombianos estamos contentos con lo que hacemos por ganarnos la vida. El tipo de empleo generado tiene que ver como con la informalidad y la formalidad, pues no es lo mismo estar ocupado como vendedor ambulante sin ningún tipo de seguridad social y mucha expectativa sobre lo que depara el destino. El segundo punto es qué tanto nos sentimos a gusto con nuestra forma de obtener los ingresos, lo que conocemos como el subempleo. La informalidad ya bajó de 50% y de cada 100 colombianos unos 48 tienen empleo formal con todas las garantías laborales de un país donde avanza el bienestar, pero en términos de felicidad laboral, las cosas no evolucionan de la misma manera y son muchos los casos en que profesionales universitarios o técnicos deben ocuparse en oficios muchas veces bien remunerados, pero que nada tiene que ver con sus estudios o verdaderas vocaciones. Es el caso de los médicos taxistas o los abogados administradores.
No le corresponde al Dane mejorar las perspectivas laborales, pues solo da las cifras, la pelota está en el territorio del Ministerio de Trabajo y un poco en Planeación Nacional, entidades que deben trabajar de manera tripartita con sindicatos y empresas para enrutar la oferta de mano de obra. La tasa de ocupación fue de 59% y la tasa global de participación de 64,7%, cifras muy buenas aún si se compara con el vecindario, en donde Colombia no es líder en generación de empleos. En agosto los nuevos trabajos fueron 445.000, los desempleados se redujeron en 51.000 y los inactivos crecieron en 126.000 personas. Esto quiere decir que la variación de ocupados fue de 2,1%, la de desocupados -2,4% y los inactivos 1%.
El país va por muy buen sendero en términos de economía, pero aun queda la percepción de que vamos lento. La tarea del Gobierno Nacional es mostrar sus avances con casos concretos, de tal manera que miremos la realidad en el rostro de la gente.
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