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ANALISTAS Riqueza que amenaza pobreza
miércoles, 27 de febrero de 2013
La República Más
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La economía mundial tiene puestos los ojos sobre el Banco de China y sus aparentemente poderosas reservas internacionales de US$3 trillones. Todo porque tantos huevos en una misma canasta pueden ser un riesgo de pobreza, para todos.

 
El Fondo Monetario Internacional ha pedido calma a los países de la Unión Europea y que no se asusten los Gobiernos o sus bancos centrales por una posible guerra de divisas, pues la calma tendrá que llegar a los mercados que todavía no ven la luz al final del túnel desde el 2008, cuando arrancó la actual crisis financiera global.
 
Pero el temor del mundo es justificado, el dólar sigue depreciándose, el gobierno de Barack Obama sigue en la cuerda floja sobre el manejo del déficit fiscal, que todavía no definen Demócratas y Republicanos en el capitolio, y las divisas para el comercio internacional mantienen una especie de rebote.
 
A ese ramillete de dificultades se suma la treta de quienes quieren fortalecer sus exportaciones adoptando devaluaciones de moneda, lo cual fue ya aplicado por el vecino país y afecta a Colombia.
 
Pero China, cuyo crecimiento llegó a casi 10%, con US$2,3 billones de sus US$3,3 billones en bonos del Tesoro estadounidense, y hasta 30% en euros tiene una exposición fuerte al riesgo que podría afectar sus finanzas internas y los indicadores de crecimiento.
 
La preocupación de los analistas que ven el vaso medio vacío, es que de persistir las condiciones actuales, esa posición de China podría costarle caro, y a 10 años, sus US$3,3 billones podrían pasar a valer apenas unos US$300 millones, demasiada desvalorización para un país con tanta riqueza.
 
Los cálculos de esas pérdidas se ven dramáticos, pues los expertos advierten que las restas comenzaron en 2005 y ya se ha perdido 25% del valor en esas reservas, por efecto de la depreciación del dólar frente al yuan que mantiene una apreciación constante de 8,27%. 
 
La economía china vive bajo observación de los analistas que cruzan los dedos a la espera de que la recuperación del mundo muestre sus efectos, en mejor producción, mayores ventas y consumo, al tiempo que se generen puestos de trabajo.
 
Pero China tiene su propio estilo. En 2012, las exportaciones crecieron al 7,9% con una caída cercana del 25%, todo porque el mundo financiero entró en crisis y los costos de producción se incrementaron sensiblemente para los chinos cuyas pensiones pronto empezarán a pesar en las finanzas del Estado.
 
Y aunque suena a cuento chino, el país con uno de los mayores índices de población del mundo viene perdiendo fuerza laboral. En 2012 se reportó una caída del 0,4% cercana a los 3,45 millones menos que en 2011. Es decir que se encarecen los costos de producción porque hay menor mano de obra disponible.
 
Todo indica que la política de un hijo por familia tendrá que ser revertida, porque empezará a ser negativa para el crecimiento económico, por falta de oferta de mano de trabajo, calificado o no, que ayude a la fabricación de productos exportables, con los que se reciben divisas para guardar o para fortalecer las arcas públicas.
 
Irónicamente el mundo está inundado de productos chinos más baratos, debido a que su principal “comoditi” era precisamente la sobre oferta de trabajadores con sueldos mínimos, pero si la cifra se revierte habrá que pagar más salarios y encarecer los precios por la misma producción. Todo cambia.