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ANALISTAS Rasgos físicos de los candidatos
jueves, 27 de marzo de 2014
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Algunas opiniones sobre las candidaturas a la presidencia de Óscar Iván Zuluaga y Marta Lucía Ramírez se vienen enfocando sobre la apariencia física de ellos. Qué Óscar Iván no es alto, qué su figura no es imponente… Qué Marta Lucía necesita una asesora de imagen que la motile… Qué no tienen ‘pinta’ de presidente. Grandes hombres tampoco descollaron por su figura.

El Libertador, Simón Bolívar, tan solo medía 1,67 metros. Su silueta era delgada, de contextura fuerte y andar rápido. Negros eran sus ojos de mirada triste y penetrante, al igual que su ondulado y abundante cabello. Sus labios eran grandes y su nariz larga y recta.  Frente amplia y con profundos surcos. Cejas negras y arqueadas. Diente blancos uniformes. Piel trigueña. 

Napoleón Bonaparte, medía 1,69 metros, estatura que corresponde al promedio de la población de la época. Delgado en su juventud, aumentó de peso en sus últimos años.  De niño tuvo apariencia débil, piel blanca y pálida. Pelo negro, liso y escaso, pero bien cuidado, y lo dejaba crecer hasta debajo de las orejas. Ojos azul grisoso.  Dientes perfectos. Labios finos. 

Winston Churchill, medía 1,72 metros, mediana estatura y nada esbelto.  Pasó a la historia con su sombrero de copa y su cigarro.  Lo asemejan algunos a un perro bulldog.  Tartamudeaba en su niñez y a base de pronunciar palabras que empezara por la letra s se corrigió. Alcohólico y de mal genio. Escritor incomparable. Clarividente sin par frente a las ambiciones de Hitler. “Creó estabilidad en los tiempos de paz y esperanza en los tiempos de guerra”. 

Alberto Lleras Camargo. Dos veces presidente del país. Primer secretario de la OEA. Pocos colombianos tan destacados en el siglo XX como este flaco, de mediana estatura, con grandes  dientes desiguales y torcidos. Piel blanca, ojos negros y medio calvo. Gran periodista, perspicaz. Si Colombia le hubiera aceptado su idea de controlar el crecimiento desbordado de la población en ciertos sectores desde su mandato, muy seguramente no estaríamos tan descuadernados como a la fecha.  

Carlos Lleras Restrepo. De baja estatura y de contextura mediana. Cabeza grande y despoblada. Mirada maliciosa. Piel blanca y ojos negros. Sentido del humor. De carácter recio, agudo ingenio y prosa amena, Cleofás.  Se volvió abstemio cuando asumió la presidencia. Abogado ‘economista´ y visionario sin par. El país recuerda y anhela mandatarios como él capaces de ordenar que todos los colombianos estuvieran acostados a las nueve de la noche.  

Álvaro Uribe Vélez.  Mide 1,67 metros.  Constitución delgada.  Pelo negro, ondulado y encanecido recientemente.  Aspecto y cara de niño bueno. Pero fuerte y claro frente a los temas de disciplina y orden.  Visionario como Churchill. Demostró que las Farc sí se pueden minimizar y está sembrando esperanza con su candidato a la presidencia, Óscar Iván Zuluga, en tiempos de caos.  

Todos estos destacados dirigentes no sobresalieron o sobresalen por sus rasgos físicos. Pasaron a la historia por su carácter, conocimientos y experiencia, con los cuales brindaron confiabilidad para los electores, algo con lo que no cuenta la reelección del presidente Juan Manuel Santos, cuyas facciones y falsedades tampoco inspiran confianza.