jueves, 13 de diciembre de 2012
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“El Caballo”, una escultura de Botero: US$938.500. Cena en el hotel Fountainbleu: US$250. Dos entradas para Art Basel Miami Beach: US$84. Una escena artística que atrae a miles de entusiastas de la cultura de todo el mundo: no tiene precio.

 
La semana pasada Art Basel se apoderó de Miami en lo que se ha convertido en una de las ferias más grandes de arte contemporáneo del mundo. La feria de arte, que aterrizó en Miami proveniente de Suiza en el 2002, ha provocado el rápido crecimiento de la escena artística de la ciudad y trajo un impresionante nivel de credibilidad cultural a una zona que, hasta hace poco era conocida sobre todo por sus playas, discotecas y centros comerciales.
 
Este año Art Basel fue acompañado por más de 20 ferias satélite por toda la playa y la ciudad. Con esta infusión anual de la cultura artística se espera haber atraído a cerca de 50.000 visitantes este año de Europa, Asia y, por supuesto, América Latina. Todos vinieron a gastar miles de dólares en alimentos, fiestas y por supuesto arte. The Guardian ha estimado el valor de las obras a la venta por las más de 260 galerías participantes en US$2.400 millones. Los organizadores esperan que el evento generará US$500 millones de actividad económica este año para el sur de Florida.
 
Como nuevo residente de Miami ha sido fascinante ver de cerca cómo esta feria de arte está afectando a la ciudad. El valor que se ha generado a través del turismo, ventas al por menor y bienes raíces es de miles de millones de dólares y va a seguir creciendo en los próximos años. 
 
Art Basel se ha convertido en un evento dominado por las elites pero los miamenses se han apoderado de la escena artística y han lanzado cientos de sus propios proyectos. La escena del arte aquí se ha extendido rápidamente desde Miami Beach a las zonas circundantes, muchos de las cuales fueron destituidas sólo unos pocos años atrás, y ha incluido diversas culturas y comunidades. Las partes de la ciudad que no se podían visitar con seguridad hace unos años ahora están de moda e incluyen galerías, cafés y restaurantes.
 
Para todos estos países y ciudades que están tratando de desarrollar y progresar económicamente, es clave recordar que la cultura es supremamente importante y valiosa. Las materias primas como el carbón y el gas puede traer beneficios inmediatos. La ingeniería y las habilidades de gestión pueden desarrollar industrias, pero el valor cultural creado por el arte, la música y la literatura puede durar por generaciones.
 
Para las ciudades en crecimiento la cultura juega un papel especialmente importante. Las actividades culturales como el arte, la música y la literatura generan un orgullo cívico en la población con ciudadanos productivos y felices además de generar valor económico. No siempre es fácil de medir, pero la cultura impulsa la creatividad que a su vez lleva al aspecto más importante del desarrollo económico: la innovación.
 
En los Estados Unidos una serie de barrios urbanos enfrentados con dificultades económicas han sido regenerados por personas creativas, como artistas, músicos y diseñadores. Ellos son atraídos a un área no solo por sus costos bajos de arrendamiento, sino también por las oportunidades de ser creativos y construir una comunidad. Con el tiempo, crean un ambiente atractivo que se convierte en un gran lugar para vivir y trabajar. Una mayor cantidad de residentes, empresas y dinero los siguen. Esto ha ocurrido en algunas partes del sur de Manhattan y Brooklyn y ahora está pasando en Detroit. 
 
Así que hay que pensar en los aspectos culturales de su comunidad, ciudad y país que pueden ser alimentados y expandidos. Invite a los artistas, invierta en ellos, y verá buenos rendimientos.