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ANALISTAS Morder la mano que nos alimenta
miércoles, 10 de julio de 2013
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Una mínima proporción de cultivadores de café pretende continuar protestando contra el Estado, en contravía con una inmensa mayoría que estamos agradecidos con el importante apoyo del Gobierno para quienes somos el mayor generador de empleo rural del país, y por lo tanto soporte del bienestar social y económico de estas regiones. Esta inmensa mayoría nos oponemos a quienes “pretenden morder la mano que nos alimenta”.

 
El argumento esgrimido se refiere a algunos tropiezos para entregar una mínima parte de los subsidios  ya que la inmensa mayoría de los cultivadores han recibido los apoyos. Según análisis serios el número de kilos subsidiados corresponde a la producción estimada entre la fecha de inicio de los subsidios -octubre 2012- hasta el mes de junio 2013. 
 
No puede ser argumento el que haya habido algunas demoras o constataciones respecto de la producción de algunas plantaciones. Tampoco lo puede ser otros compromisos pactados con el Gobierno entre los que figura la urgente necesidad de proteger las regiones agrícolas de la devastadora acción de la minería pues es obvio que esto requiere de tiempo. 
 
Tampoco puede ser argumento el interés de que se cancele el subsidio en el momento de la venta para agilizar el pago de este ya que es ampliamente conocido que al país se puede importar café de otros orígenes lo que daría lugar para que personas inescrupulosas lo revendieran para reclamar un subsidio que no les corresponde y que causaría un grave detrimento al fisco nacional y consecuentemente a los propios caficultores colombianos. 
 
Por último tampoco se puede argumentar que el número de caficultores que han recibido los subsidios es inferior al número de caficultores. Es ampliamente conocido que 25% de los productores, equivalentes a 142.000 propietarios de predios figuran registrados con un promedio inferior a media cuadra y su producción se calcula en solo  6% de la producción total. Según afirma la institucionalidad “Para estos productores en el esquema de garantía de compra se permite la conformación de un precio de compra que incorpora el subsidio”, aunque por su tamaño no tengan cedula cafetera. Igualmente hay un sinnúmero de caficultores con sus pequeñas plantaciones en 100% de renovación y muchas otras abandonadas. 
 
La institucionalidad con apoyo del Ministerio de Agricultura cuenta con centenares de asistentes técnicos cafeteros en todas las regiones del país deberían aprovechar la actual coyuntura para actualizar las estadísticas del Sica y terminar de solucionar, como de hecho lo vienen haciendo, las pocas  reclamaciones de subsidios que aún puedan subsistir. 
 
¿Qué razones existen entonces para anunciar una nueva protesta?  Estas razones deben expresarse públicamente y con la mayor transparencia para que puedan responderse sin necesidad de entorpecer el orden público que atrae  a políticos oportunistas o a personas por fuera de la ley.
 
Es un hecho que el Gobierno ha asumido su  responsabilidad con la actividad cafetera y quienes la desarrollamos debemos responder con la misma y reciproca responsabilidad. 
 
Es oportuno llamar nuevamente la atención sobre las catastróficas consecuencias de la revaluación del peso colombiano y muy especialmente en el sector agrario. No se puede desarrollar una política económica cuyo único vértice es la inflación. Es un absurdo pretender que solamente tenga bienestar económico quien logre conservar su empleo o su empresa al costo de la miseria y el hambre de centenares de miles que están perdiendo el empleo o su cultivo o su pequeño negocio.