martes, 8 de octubre de 2013
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El actual ministro de Agricultura parece no entender de su cartera y mucho menos conocer la problemática de los campesinos colombianos quienes ostentan el deshonroso índice de casi un 50% en la miseria absoluta y que viven en su mayoría en viviendas infrahumanas, o sin ella hacinados en un cuarto, siempre distante a leguas por malos caminos de los pocos servicios que le presta el Estado. El 33% de estos son cafeteros.

Manifestó el ministro en el último Comité Nacional de Cafeteros, celebrado el 30 de septiembre, que era culpa de los campesinos el haber aceptado durante los últimos cinco años - tres  de estos durante el gobierno Santos- que el gobierno los motivara  e incentivara mediante subsidios a endeudarse para reinstalar cientos de miles de hectáreas de café abandonadas y cuya nueva producción presiona los precios a la baja. Por Dios, señor ministro: ¿a quien puede creerle un humilde campesino si no es a su gobierno y a la Federación de Cafeteros, que no es de los productores sino del mismo gobierno que la controla con cuatro ministros en su Comité Nacional y el de Hacienda con la mitad más uno de los votos que le dan los estatutos?  

Además afirmó que no le importaba que los campesinos cafeteros fueran 33% del empleo rural de Colombia y que mientras el fuera ministro los apoyos gubernamentales se distribuirían como a él le pareciera. Amenaza inocua cuando el Gobierno firmó  compromisos ineludibles que los campesinos  exigirán  sin temores. Seguramente tampoco le interesa la subsistencia de 600 pequeños municipios enclavados en las montañas, cuya elemental y pequeña economía depende de suministrar los servicios que estos demandan. 

Es obvio que no se debe sembrar más café con precios de venta a pérdida y de miseria, esto contribuiría a deteriorarlos aún más, pero el gobierno y la Federación ya presionaron e incentivaron para que se hiciera. Ahora es otro programa bien distinto el de intercalar cultivos de pan coger para su subsistencia.   

Señor Ministro, si el anterior y el actual gobierno promovieron y subsidiaron equivocadamente el restablecimiento de más hectáreas de café, entonces asuma la responsabilidad para que estos campesinos tengan una rentabilidad suficiente para alimentarse y para atender sus deudas. El Ministerio no es de su propiedad, es del Estado y este no puede cambiar sus políticas de un día para otro y mucho menos cuando afecta a la población rural, que se debate por su subsistencia en la mayor miseria y en medio de un grave conflicto de violencia.

Aterrice, señor Ministro, ¿acaso no conoce  que cada vez que hay un intento de concertar la paz el primer tema sobre la mesa es la pobreza rural? ¿Cree usted que Colombia son dos países? ¿El urbano y el rural o el central y las provincias?

P.D. Equivocada la cifra de producción de 9,9 millones de sacos que afirma la Federación para el año cafetero 2012-13. Esto significaría que los exportadores incrementaron sus inventarios en 500.000 sacos de 60 kilogramos. Lo cual es improbable. Las cifras demuestran lo contrario ya que las exportaciones del año cafetero superan los registros del mismo año, lo que indica que existían registros e inventarios anteriores al inicio de la cosecha 2012-13 que fueron exportados durante esta. La realidad debe de ser 500.000 sacos más en la cosecha 2011-12 y 500.000 sacos menos en la que terminó. Las barbas del gerente de la Federación continúan en remojo.