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ANALISTAS La tercera vía
viernes, 7 de marzo de 2014
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Como teoría económica es un punto intermedio entre el capitalismo y el socialismo. Como pensamiento político se ubica en la mitad del espectro ideológico, entre la extrema derecha y la extrema izquierda. Para algunos es la mejor vía para lograr una democracia incluyente promulgada por los partidos políticos social-demócratas.

Esta teoría económica y social fue nombrada como “La Tercera Vía” por el famoso sociólogo inglés Anthony Giddens, para el cual debería ser la evolución lógica del pensamiento  social-demócrata-liberal plasmado en una teoría económica coherente.

El gobierno de Tony Blair en Inglaterra supuso un cambio de paradigma económico frente a las posturas radicales conservadoras y neoliberales de Margaret Thatcher. Economía de mercado con conciencia social  fue el postulado político de Tony Blair y los seguidores de la tercera vía. 

La caída del muro de Berlín fue la representación más rimbombante y real del comienzo del ocaso de las posturas radicales socialistas en Europa del Este. La crisis financiera mundial del 2008 fue la máxima expresión de los efectos de las desregulación de los mercados promovida por las corrientes neoconservadoras y neoliberales.

Ni socialismo extremo ni capitalismo extremo parece ser la metáfora de los últimos 25 años.

Pareciera que para los dirigentes del socialismo del siglo XXI en Venezuela el “Muro de Berlín” sigue en pie. Están ignorando la lógica evolución ideológica, económica y social que enseña la historia.

Pero para cualquier país no es fácil lidiar con el equilibrio entre tamaño del estado y la regulación de los mercados. “Mercado lo suficiente y estado lo necesario”, pareciera ser la frase bajo la cual se ubica el pensamiento económico de la tercera vía. 

La cuestión es ¿Cómo hacer para que el estado (llámese sector burócrata-administrativo) sea eficiente y libre de pecado, en un mundo donde la política y los mercados (llámese sector empresarial) están íntimamente ligados?

El complique mayor se da porque en muchos sectores la globalización lleva a la concentración de los mercados en pocas empresas (industriales, financieros, etc.), lo que lleva a oligopolios e inclusive a monopolios. El problema no son las empresas, que son las que mueven la inversión y el empleo. El problema es la falta de regulación y la forma como se hacen cumplir las normas sobre competencia que cada país tiene.

Pero tampoco se puede llegar al extremo de acabar con el sector empresarial y con la inversión como en Venezuela, que se enfrascó en la “ab-zurda”(esta no está en  el diccionario) extrema.

La tercera vía podría tener las respuestas para Latinoamérica ante un mundo cada vez más concentrado en pocas manos. En el aspecto económico lo que busca la tercera vía para un país es maximizar el recaudo de ingresos con impuestos progresivos y no regresivos, y que éstos sean eficientemente utilizados para el bienestar de la sociedad, para el desarrollo económico y social y para una equitativa distribución del ingreso.

Suena utópico, pero en últimas se necesitan acertadas decisiones políticas exentas de las manipulaciones externas de los grandes poderes económicos. También se necesitan fuertes instituciones y una sociedad civil que entienda que su futuro depende de las acertadas decisiones que tomen frente a las urnas. Una sociedad civil de opinión y no manipulable.