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ANALISTAS Jean Tirole
jueves, 30 de octubre de 2014
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Como es sabido, Jean Tirole, economista francés, acaba de obtener el premio Nobel de Economía que otorga la Real Academia de Ciencias de Suecia.  No conozco su obra y cuanto he leído en la prensa sobre ella me permite afirmar que no estoy en capacidad de entenderla por lo complejo de sus formulaciones matemáticas. Pero con base en un buen resumen de ella publicado por la Real Academia mencionada, elaboré la nota a continuación. 

Un tema siempre relevante es saber qué actividades deben ser administradas como servicios públicos y cuáles deben dejarse a las firmas privadas. Muchos gobiernos abrieron sus monopolios públicos a los accionistas privados. Esto ha sucedido con los ferrocarriles, las vías, los acueductos, la energía eléctrica, las telecomunicaciones, la educación, la salud… Los resultados de estas privatizaciones son mixtos, porque a menudo resulta difícil lograr que las firmas privadas se comporten como se desearía. Pero las administraciones públicas suelen ser tan nefastas que se prefiere el imperfecto sector privado. 

Esta regulación enfrenta dos grandes dificultades.  Primera, los mercados suelen estar dominados por unas pocas firmas que fijan precios, cantidades y volúmenes, esto es, por los monopolios y los oligopolios. La economía tradicional presupone mercados con competencia perfecta.  Segunda dificultad, los gobiernos carecen de información sobre costos, calidades y servicios de las firmas que pretenden regular, desinformación que les da una ventaja a las firmas reguladas. La obra de Tirole trata de aconsejar a los gobiernos cómo intervenir, regular mercados en los dos extremos, monopolios y competencia perfecta. 

Las soluciones simples de antaño proponían limitarles los precios a los monopolios y prohibir la cooperación entre competidores del mismo mercado, al tiempo que sí autorizaban la cooperación entre firmas localizadas en la misma cadena de valor.  Las investigaciones de Tirol demostraron que estas soluciones trabajaban bien en ciertas condiciones, pero causaban daños en otras.

Ejemplos. Perjudiciales son los acuerdos entre competidores para fijar precios más altos para ganar demasiado o más bajos para quebrar a otros más débiles. Pero un acuerdo entre una firma y su proveedor, las integraciones verticales, pueden acelerar la innovación, al tiempo que pueden distorsionar la competencia. Y las privatizaciones tampoco crean espacio para más firmas pequeñas. Resumiendo, en economía no existen resultados positivos sin efectos secundarios negativos. 

Los aportes de Tirol a estas regulaciones de mercados se apoyan en nuevos métodos científicos como la teoría de juegos y la teoría de los contratos. Con la teoría de juegos determinan la forma como las empresas reaccionan ante los comportamientos de los competidores y con la teoría de los contratos proponen elaborar unos ingeniosos contratos de producción entre las empresas y los gobiernos para subsanar la carencia, estos últimos, de  informaciones sobre precios y técnicas de producción.