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ANALISTAS Gobierno corporativo en universidades
miércoles, 19 de febrero de 2014
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En las últimas dos décadas, el sector de la educación superior viene en constante proceso de cambio con el fin de asegurar una mayor cobertura, con calidad y equidad y con mecanismos financieros que hagan viable y sostenible en el tiempo la prestación de un servicio que prestado en condiciones de calidad aporta al desarrollo económico y social, generando igualmente equidad e inclusión social. Este proceso se ha acompañado de la modernización e internacionalización del sector, de la generación de mayor competitividad a nivel internacional basada en resultados de las universidades en investigación, extensión productiva y social, visibilidad y calidad e integralidad en la formación de capital humano.

En este contexto, la naturaleza jurídica de las organizaciones de educación superior tiene un limitado papel en la sostenibilidad futura de las mismas, orientándose más hacia el desarrollo de una adecuada gestión, acompañada de su posicionamiento en la sociedad y de su capacidad de atraer a estudiantes y empresas para que accedan a sus servicios educativos y desarrollen proyectos conjuntos de generación de nuevo conocimiento e innovación. Lo anterior implicará cambios progresivos en la gestión de las organizaciones educativas, obligando a replantear el gobierno, tanto de las instituciones públicas  como privadas, porque de no hacerlo pueden entrar en fenómenos de funcionamiento inercial que las deja fuera de la dinámica arrolladora e innovadora de la sociedad del conocimiento y la innovación del siglo XXI.

La innovación y la gestión del conocimiento se han convertido en una variable de diferenciación que apunta a mantener la pertinencia y viabilidad de las organizaciones de educación superior y su proyección futura en entornos altamente cambiantes. Los ejes de esta innovación se pueden sintetizar en tres aspectos: organizaciones centradas en el conocimiento, su generación, validación y transmisión a la vez que en la formación integral, organizaciones eficientes, bien gerenciadas y con buen Gobierno Corporativo (GC) y organizaciones proactivas.

En forma creciente el tema de GC se ha aplicado e investigado en el sector empresarial privado, en menor proporción en organizaciones sin fines de lucro o del sector público y  poco en el sector educativo donde las referencias bibliográficas no son muy profusas. Lo anterior nos motiva a plantear la necesidad de revisar el concepto de Gobierno Corporativo en el sector educativo, en especial en la educación superior y visualizar algunas herramientas para avanzar en su adecuada implementación en organizaciones del sector, tanto públicas como privadas, ahora que la sociedad del conocimiento y la información nos obliga  convertirnos en verdaderas empresas de servicios educativos, centradas en las necesidades de las comunidades académicas y de la sociedad a la que sirven y apoyadas en su gestión por instrumentos gerenciales y administrativos que exitosamente se han utilizado en otros sectores.

El GC provee la estructura a través de la cual se determinan los objetivos de la organización, la monitorización de su desempeño y su cumplimiento dentro de estándares y principios, que sean ética y socialmente aceptables. Hay diferencias en su concepción dependiendo si la universidad es pública o privada y si tiene fines de lucro o no, pero finalmente en cualquiera de ellas se refiere a cómo se gerencia la organización educativa, a su estructura corporativa, a la dirección, evaluación y control de sus actividades y a la forma cómo se relaciona con los denominados grupos de interés (o stakeholders, en inglés). Son grupos de interés o involucrados porque las decisiones de la universidad los afecta directa o indirectamente: estudiantes, padres de familia, docentes, empleados administrativos, empresas de los sectores relacionados con su actividad, comunidad circundante, organismos reguladores y sociedad en general.

El GC se convierte en el primer elemento a trabajar para hacer sustentable con alto nivel de calidad una universidad en el entorno de desarrollo del sector. Debe acompañarse del control de las estrategias para su desarrollo y consolidación, la exposición y relacionamiento cada vez mayor con las empresas, la rendición de cuentas a los grupos de interés y la responsabilidad social y ambiental. Un GC implica la existencia de un equipo directivo que se desempeña según buenas prácticas, al igual que unas relaciones funcionales y transparentes entre la rectoría y equipo directivo y su consejo superior. La importancia de los Consejos directivos universitarios en los esquemas de GC, su rol y las relaciones con los rectores y sus equipos de administración universitaria, son hoy motivo de análisis y de interés a nivel internacional.