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ANALISTAS El valor agregado
sábado, 17 de mayo de 2014
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No es lo mismo tres metros de tela que un vestido, el cuero crudo frente al cuero curtido o un par de zapatos, o un litro de leche de cabra que un queso de cabra. Es evidente que tiene mayor valor comercial el bien final que las materias primas o productos intermedios. 

En los últimos años los precios de las materias primas han tenido altibajos, como el descenso en el valor del petróleo en 2008 o el del café a inicios del año pasado. Una economía como la colombiana que depende de las materias primas cae cada vez que esto pasa. En la medida en que se genere valor agregado, en que se logre procesar o hacerle una transformación a cualquiera de los productos, mayor es el margen de rentabilidad. 

Si se producen los mismos bienes, de similar calidad que en otros 30 países, entonces es claro que quien demande, buscará el producto más barato, por eso es necesario que haya una diferenciación del producto. El café colombiano, por ejemplo, es reconocido por su suavidad, pero además por su calidad, esto lo hace único en el mercado. Lo mismo pasa con nuestras esmeraldas, las flores y los textiles, son reconocidos por su excelente calidad. Lograr que la oferta nacional sea más atractiva, que busquen el producto colombiano por encima del de cualquier otro país porque este tiene unas características únicas, es lo ideal. Si se logra posicionar un producto por su calidad o por el beneficio adicional que ofrezca, no importara el precio.

Muchos empresarios tienen presente esto en sus negocios. De hecho muchos de los casos de éxito del TLC con Estados Unidos radican en ese elemento que diferencia nuestros productos de los demás. Incluso desde antes del TLC esto era evidente; un documento del Banco de la República revela que a lo largo del periodo estudiado (2001-2010) hay una relación positiva entre valor agregado y exportaciones sectoriales que resalta la importancia de los mercados externos para el crecimiento de la industria nacional. De ahí que la caída de la industria se pueda también explicar por la caída de las exportaciones colombianas en los últimos años.

Es claro que el sector secundario o industrial es fundamental para la economía de un país. El PIB también se construye sumando los valores que se agregan en cada etapa de la cadena de producción, hasta llegar al producto final que se vende al consumidor. Para el empleo del país, no es lo mismo tener solo el sector primario, que sería la producción agropecuaria a tenerlos ambos. Solo la producción de leche en el país genera 61.800 empleos, pero la industria procesadora de leche genera otros 15.647, el cultivo de cacao genera 82.000 empleos directos, adicionalmente, la industria chocolatera, otros 12.000 empleos aproximadamente. 

Según el Banco de la República, el PIB agrícola en 2013 fue de aproximadamente $39 billones mientras el PIB Industrial fue de $79 billones. Aún con una industria que decrece, se generan más ingresos que con el agro. No quiere decir eso que se sustituya el agro por la industria, pues la materia prima es necesaria tanto para la producción industrial como para mantener y confirmar la seguridad alimentaria. Así que para mejorar la calidad de vida de los colombianos no solo hay que velar por la producción del sector primario sino también por la del sector secundario. Y no solo es cuestión de al menos conservar la producción industrial sino que esta sea cada vez más eficiente y diversificada. El valor agregado no solo está en la transformación de un producto intermedio sino también en una característica extra que se le pueda agregar y que lo haga definitivamente diferente a otros productos similares.