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ANALISTAS El coco de la economía
viernes, 15 de febrero de 2013
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El efecto negativo más visible de la revaluación es la pérdida de competitividad de nuestros productos en el exterior pues se vuelven muy costosos;  además las exportaciones con una moneda fuerte dan como resultado menores ingresos en pesos. Hace 10 años, US$10.000 exportados representaban $29 millones, hoy los mismos son $18 millones; sin embargo, para el empleador los costos laborales se aumentan cada año, de ahí el cierre de puestos de trabajo. La revaluación también conlleva la  pérdida de competitividad de los productos nacionales en el mercado doméstico pues, las importaciones entran mucho más baratas que los productos similares que se producen en el país.

 
La tendencia revaluacionista que viene desde hace algunos años golpea casi todos los sectores productores que han esperado que las autoridades  hagan lo necesario para detenerla, sin embargo, la compra de dólares diaria que ha aplicado el Banco de la República ha sido insuficiente.
 
El sector agroindustrial ha sido el más afectado, los  floricultores  generaban en 2009 más de 300.000 empleos entre directos e indirectos, en 2011 generó apenas 180.000. Los buenos precios que en un momento tuvo el café los absorbió la revaluación, los bananeros que generan solo en el Urabá aproximadamente 25.000 empleo están sustituyendo sus cultivos por palma, actividad que ocupa  menos mano de obra que la de producir banano.  El 70% de los alimentos que se originan en Colombia son producidos por pequeños campesinos, si los precios internacionales mantienen tendencia a la baja y se siguen perdiendo puestos de trabajo, no solo los campesinos se verían afectados (quienes seguramente pasarían a ser parte de la población en condiciones de pobreza extrema) sino también la seguridad alimentaria de los colombianos.
 
Ahora, si bien es cierto que las empresas deben adaptarse a la apreciación del peso también es cierto que el gobierno debe intentar hacer más cosas, porque finalmente es toda la economía la que sufre. Hay que mirar los ejemplos de otros países. Brasil decidió imponer un tributo a los préstamos en moneda extranjera. Las tasas de interés en Estados Unidos son bajas, así que para los empresarios es más barato endeudarse en dólares; nuestras tasas de interés deben bajar más y el costo del dinero debe reducirse sustantivamente y, en esto, nuestro sector financiero debe ser más consiente y bajar los costos de los créditos.
 
Otra medida que puede tomarse es estimular el ahorro interno en dólares. Que se ponga un límite en la entrada de dólares, temporalmente y que el ingreso sea progresivo.
 
En especial se debería exigir a las grandes empresas de la minería, que en este momento son quienes generan los mayores ingresos,  un tope máximo de entrada de ingresos provenientes del exterior. Además urge un impuesto a las remesas.
 
El control en el comercio de divisas sería otra de las políticas que se pueden adoptar en función de devaluar el peso. Limitando el cambio de dólares a pesos colombianos
 
La modernización de la infraestructura pública no da espera para hacer de Colombia un país más competitivo. Urgen las dobles calzadas para acercar el país a los puertos de los dos océanos, urge la ampliación de estos y de los aeropuertos para descongestionar el tránsito en ellos y el cargue y descargue; urgen también las condiciones propicias para que más industrias se puedan asentar cerca a los puertos marítimos para reducir los costos del transporte hacia ellos. La enfermedad esta diagnosticada y los tratamientos también. El gobierno no puede demorar más las soluciones.