domingo, 16 de diciembre de 2012
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Bueno, la suerte está echada, se acabó este 2012 y con él se van al tarro del olvido muchas cosas que nos han acompañado casi toda la vida, o por lo menos a las personas de esta generación. Y no es un tango o ranchera, el mundo cambia rápido.

 
Son cientos de cosas que podríamos mencionar que han quedado en el pasado y entraron en desuso, pero que fueron parte importante en nuestro crecimiento y para lograr las comodidades que hoy tenemos.
 
Entraron en desuso hace rato los teléfonos fijos de los hogares y ni se diga que ya es una reliquia antigua el romántico teléfono de disco con el que muchos de nosotros marcábamos los números para contactar negocios o una que otra novia.
 
En ese orden de ideas un aparato que también desaparecerá será el teléfono público. Ahora casi todos podemos usar directamente nuestra propia línea y el diminuto equipo para comunicarnos.
 
Suena raro, pero al ritmo que van las cosas, otro que va a entrar en desuso es el llamado eterno heredero de la corona inglesa, el príncipe Carlos de Inglaterra, quien a sus 64 años ya tiene casi dos herederos a sucederlo: su hijo William y su futuro nieto, sin que su madre la Reina Isabel II le diera el chance de ser el rey. 
 
Carlos acaba de reconocer que “se le está acabando el tiempo”, porque el tiempo pasa y la longevidad de su madre no le permite acceder al trono, mientras que las nuevas generaciones ya comenzaron a hacer fila para asumir la monarquía.
 
Y mientras Carlos de Inglaterra sigue esperando, después de 130 años de trabajo duro, a la máquina de escribir, que servía para las cartas, de amor y de las otras, se le acabó el tiempo en este mundo, por culpa de las computadoras que siguen ganando la batalla.
 
La  Brother fabricó la última máquina de escribir en Gales, Reino Unido, después de producir 5,9 millones de aparatos. Ahora se exhibirán en el Museo de la Ciencia de Londres, como una colección de más de 200 máquinas de este tipo.
 
La primera máquina de escribir se inventó en 1830 por William Burt, aunque su comercialización se masificó en 1870 por la Remington. Pero ahora nadie las compra ni usa, el laptop llegó para quedarse.
 
La tecnología ayuda para cambiar. Los archivadores, metálicos o de madera en los que se guardaban los documentos y la información vital también cambiaron. Ahora todo está en la memoria del computador y cada quien puede mantener su información.
 
Igualmente cierto es que con tanto cambio también desaparecen puestos importantes. Por causa de la tecnología las secretarias, los mensajeros y hasta los cajeros pasarán a los anaqueles del recuerdo.
 
La secretaria era vital en la empresa, se decía que para un buen negocio era mejor estar en los afectos de la secretaria que del gerente y ser amigo del cajero, la mejor manera de ahorrar tiempo y esquivar largas horas de fila en los bancos. 
 
Se acabó este año 2012 y seguramente el próximo 2013 habrá muchas otras cosas que desaparecerán o entrarán en desuso con una velocidad vertiginosa. De momento todavía podemos cantar “faltan cinco para las doce” y los villancicos de manera tradicional, el próximo año esperamos estar aquí para contarlo.