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El empresario prevé al menos 1.000 millones de robots humanoides en una década y un crecimiento que podría multiplicar su número exponencialmente.
Elon Musk no solo anticipa un futuro con millones de robots capaces de realizar tareas humanas. Su predicción va mucho más lejos: imagina un momento en el que las máquinas podrían ser tan numerosas y tener una capacidad productiva tan grande que simplemente ya no habría suficientes cosas que hacer para las personas.
“Los robots se saturarán con la demanda humana”, plantea Musk. Su predicción apunta a un punto de inflexión: las máquinas podrían llegar a realizar más actividades de las que cualquiera pudiera imaginar, hasta agotar las tareas que las personas pudieran asignarles. “Hay una cantidad finita de cosas que puedes hacer para los humanos, dentro de lo razonable”, explica el empresario en una entrevista con China Global Television Network.
Aunque este escenario parece lejano, el crecimiento actual de la industria muestra avances en la fabricación de estas máquinas. China ya se ha convertido en uno de los principales centros de producción de robots y, desde 2021, ha instalado cada año más robots industriales que el resto del mundo combinado. Sin embargo, Musk plantea una expansión aún mayor en el segmento de los humanoides: “Mi predicción es que habrá al menos 1.000 millones de robots humanoides en 10 años. Probablemente menos de 10 años”, expresó.
Aunque las cifras de Musk corresponden a una proyección, la industria ya está avanzando en el desarrollo de estas máquinas. Tesla compite con empresas estadounidenses y chinas que fabrican robots humanoides, mientras China ha incrementado sus inversiones y su capacidad de producción. Las estimaciones actuales del mercado son, sin embargo, mucho más moderadas. Goldman Sachs proyectó que el mercado mundial de robots humanoides podría alcanzar US$38.000 millones en 2035, con un crecimiento gradual de las unidades destinadas inicialmente a usos industriales y, posteriormente, al consumo.

Además, la visión de Musk contempla que los robots puedan contribuir a fabricar otros robots. Según explicó en una entrevista con Cnbc, el empresario sostiene que la eficiencia de los humanoides dependerá de tres elementos fundamentales: el software de inteligencia artificial, los chips y la capacidad electromecánica de las máquinas.
Esta combinación de inteligencia artificial y capacidades físicas es precisamente la que permitiría que los humanoides pasen de ejecutar órdenes específicas a desenvolverse en una mayor variedad de entornos. Según Musk, el desarrollo de estos tres componentes avanza de manera simultánea y podría permitir que las máquinas participen incluso en procesos relacionados con su propia fabricación, lo que aceleraría su expansión.
El precio será otro de los factores que determinarán hasta dónde puede llegar esta expansión. Empresas chinas ya han presentado modelos por debajo de US$14.000, mientras que Musk ha estimado que Optimus podría costar entre US$20.000 y US$30.000. La reducción de costos podría facilitar que estos equipos pasen de las fábricas a otros espacios y, eventualmente, lleguen al mercado de consumo.
Por ahora, el salto hacia una sociedad poblada por millones de humanoides sigue siendo una proyección. Pero la carrera tecnológica ya está en marcha y plantea una pregunta que va más allá de la cantidad de máquinas que puedan fabricarse: si los robots llegan a realizar todas las tareas que las personas pueden asignarles, ¿qué ocurrirá cuando ya no quede nada más que hacer para los seres humanos?
La inteligencia artificial se ha convertido en un eje de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China. En la cumbre de Washington, el debate giró entre acelerar el desarrollo de estos sistemas para mantener la ventaja tecnológica y enfrentar los riesgos de seguridad que pueden generar modelos cada vez más autónomos. Mientras Trump ha defendido mantener el ritmo de innovación, otros actores han planteado la necesidad de establecer mecanismos para anticipar incidentes, ciberataques y nuevos riesgos derivados de una IA que evoluciona con rapidez.
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