Facebook y Twitter estuvieron bajo la lupa esta semana por haber impedido la difusión de un artículo sobre la familia de Joe Biden

Laura Vita Mesa - lvita@larepublica.com.co

En un momento en que la polarización se agudiza cada vez más, en parte por la difusión de noticias falsas y teorías de conspiración que se vuelven virales, son cada vez más las voces que piden a las redes sociales, tales como YouTube, Facebook, Instagram o Twitter, que tomen un papel más activo para contener el fenómeno.

La respuesta de estas plataformas, sin embargo, ha suscitado más dudas que aclaraciones, y ha puesto sobre la mesa un debate de qué implica dar a las redes el poder de decidir qué se puede y no decir.

Uno de los ejemplos más recientes se dio la semana pasada cuando, a pocos días de las elecciones presidenciales de Estados Unidos, Twitter y Facebook bloquearon la difusión de un polémico artículo del New York Post que contenía supuestas denuncias de corrupción contra la familia del candidato demócrata, el ex vicepresidente Joe Biden, argumentando que con esto evitaban la masificación de la desinformación que rodea la campaña electoral.

El episodio revivió el debate sobre si son las redes sociales las llamadas a establecer el límite entre información verdadera y noticias falsas, pues mientras unos celebraron la movida, otros acusaron a la plataforma de censura. El Post lo calificó como un acto de totalitarismo moderno, llevado a cabo por “idiotas de Silicon Valley”.

“En cada país hay normas de libertad de expresión distintas, y cuando las redes empiezan a controlar, terminan siendo jueces y los riesgos son muy grandes”, explicó José Torres, socio de Lexia Abogados.

En el centro está la discusión sobre la libertad de expresión, y los peligros que conlleva que un grupo de empresarios privados establezcan cuál es el límite de ese derecho constitucionalmente protegido.

Mark Zukerberg, fundador de Facebook, ha reiterado en varias oportunidades que no cree que sea peligroso que plataformas como la suya tomen decisiones sobre lo que se puede y no decir. Lo anterior, en medio de crecientes presiones hacia estas compañías para que tomen medidas más decididas en limitar contenidos que pueden poner en peligro a la población o incitar a acciones violentas.

“Nadie quiere que haya noticias falsas, pero esto podría dar pie a que empresas y partidos digan que los están censurando en su libertad de expresión”, dijo Torres, que agregó que este tipo de regulaciones podrían afectar la neutralidad de la red y darían pie para que se controle todo el contenido de internet, incluyendo los blogs y todos los contenidos alojados en WordPress.