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Dots vs Muse
Los agentes de inteligencia artificial son la nueva apuesta con la que compiten las grandes de Silicon Valley. Muse y Dots buscan abrirse paso en la carrera tecnológica
En septiembre, las grandes tecnológicas dieron un nuevo impulso a la carrera por desarrollar agentes de inteligencia artificial capaces de ir más allá de responder preguntas y ejecutar tareas por cuenta propia. OpenAI, con Dots, yMeta, con Muse, avanzan en sistemas que buscan automatizar desde actividades cotidianas, como organizar compras y reservas, hasta procesos profesionales, como investigar, escribir código y elaborar informes.
La diferencia entre ambos agentes puede resumirse de forma simple, Dots está orientada para actividades laborales, mientras que Muse se adapta más para el uso personal.

Pero antes de empezar, hay que aclarar, ¿qué es un agente de inteligencia artificial? Andrey Lizarazo, profesor de la Universidad del Rosario, explicó que “inicialmente, los asistentes de voz como Alexa respondían preguntas con acciones programadas. Después llegaron los chatbots, que elaboran planes y dan recomendaciones, pero no actúan. Ahora, los agentes pueden ejecutar tareas por su cuenta: buscar alojamientos, hacer reservas y organizarlas en el calendario. Pasamos de un sistema que sigue instrucciones a uno que toma decisiones, lo que lo hace más útil, pero más difícil de controlar”.
Es decir, un agente de inteligencia artificial es un sistema de software autónomo capaz de percibir su entorno, razonar, planificar y ejecutar múltiples acciones por sí mismo.
Ahora sí, ¿en qué se diferencian los nuevos desarrollos de OpenAI y Meta?
Según Lizarazo, la propuesta de OpenAI, Dots, está más orientada a tareas profesionales complejas, mientas que Muse de Meta está orientado al uso personal. “Muse está pensado para el diario vivir, para el día a día. Ayuda a tareas como hacer una compra, organizar pendientes”, señaló el experto.
Y agregó que “Dots, en cambio, es un agente más avanzado que ayuda a tomar decisiones. Puede investigar, redactar documentos, escribir código y hacer seguimiento a un proyecto de trabajo”.
Lizarazo hizo la salvedad de que Muse aún no se encuentra en su versión completa en Latinoamérica, “lo que se tiene ahora son pruebas piloto”.
Aunque la aplicación ya funciona en Estados Unidos y Canadá, todavía tiene algunas restricciones. Sobre su modo de uso, Muse ya se encuentra integrada con WhatsApp y otras herramientas del ecosistema de Meta.
“Con respecto al agente de OpenAI, hay varias integraciones. Un usuario podría integrarlo, por ejemplo, con Power BI, o también podría utilizarlo con un archivo word”, dijo.
La mayor complejidad de Dots también se refleja en su costo: mientras que una suscripción puede rondar los US$200, Muse cuenta con una versión gratuita.
La pregunta ahora es, ¿hacia dónde van estos desarrollos? ¿Podrían reemplazarnos a nivel laboral?
Para el académico, el desarrollo de esta tecnología apunta a cuatro tendencias: equipos de agentes que trabajen coordinadamente, integración con dispositivos como gafas inteligentes, automatización de compras y reservas, y mayores controles de seguridad.
“OpenAI ya tiene como una idea con respecto a eso, y es que cada persona tenga varios Dots trabajando juntos, entonces cada uno con una tarea distinta, como un pequeño equipo digital”. Estos cambios podrían transformar las tareas de diferentes profesiones, especialmente aquellas relacionadas con el procesamiento de información y la ejecución de actividades repetitivas.
Sin embargo, el alcance dependerá de las capacidades de cada sistema y de los controles que establezcan las empresas.
“Cada desarrolladora tiene como sus objetivos bastante claros, pero la idea también es que haga parte de nuestra cotidianidad, ya sea en el trabajo o en el diario vivir”, señaló.
El reto será avanzar hacia agentes cada vez más autónomos sin perder el control sobre sus decisiones. “La adopción masiva va a depender básicamente de la confianza”, sostuvo.