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Alianzas de empresas de IA
Una tendencia que se está dando en Las empresas de inteligencia artificial son alianzas con grandes tecnológicas como Microsoft con OpenAI y Amazon con Anthropic
Esta semana se conoció la alianza de Apple y Google para potenciar la versión actualizada de Siri a través del modelo de inteligencia artificial de Gemini y y la tecnología de computación en la nube para potenciar funciones de IA. “Después de una evaluación cuidadosa, determinamos que la tecnología de Google proporciona la base más capaz para los modelos Apple Foundation y estamos entusiasmados por las nuevas e innovadoras experiencias que desbloqueará para nuestros usuarios”, dijo Apple.
Esto es una muestra que pa carrera por liderar la inteligencia artificial ya no se gana únicamente con talento en investigación o con el modelo más avanzado. En 2026, el factor diferencial es quién logra asegurar las alianzas más fuertes para controlar tres activos críticos: chips (capacidad de cómputo), nube (infraestructura y distribución) y modelos (software y datos).
Por eso, el desarrollo de inteligencia artificial se está construyendo sobre acuerdos multimillonarios entre gigantes tecnológicos y laboratorios especializados, en una dinámica que está reconfigurando el poder del sector.

La alianza entre Microsoft y OpenAI es, para muchos, el punto de quiebre de la “era de alianzas” porque combinó un laboratorio capaz de producir modelos de frontera con una empresa que sabe empaquetar, distribuir y vender a escala global.
En lenguaje corporativo, Microsoft lo viene enmarcando como un cambio estructural. Satya Nadella, CEO de Microsoft ha descrito que la compañía entró en “el segundo año del AI platform shift”, y que su objetivo es “ayudar a los clientes a usar IA para impulsar nuevo crecimiento”.
Esa tesis se sostiene porque la nube, la autopista de la IA, está altamente concentrada. AWS, Microsoft Azure y Google Cloud suman más de 63% del mercado global de infraestructura cloud, lo que deja claro que el control de la capacidad de cómputo está en manos de muy pocos. En la práctica, el acuerdo Microsoft-OpenAI convirtió la IA generativa en un producto masivo. Microsoft monetiza por dos vías simultáneas, consumo de nube y ventas de herramientas integradas en su portafolio empresarial.
Si Microsoft apostó por OpenAI, Amazon consolidó su ofensiva con Anthropic para fortalecer la oferta de IA generativa en AWS, que se mantiene como el líder del mercado. La lógica es defensiva y ofensiva a la vez: retener cargas de trabajo empresariales y, al mismo tiempo, asegurar modelos competitivos para clientes que no quieren depender de un solo proveedor.
En el discurso público, Amazon está posicionando la IA como un cambio comparable a los grandes saltos tecnológicos de las últimas décadas. Andy Jassy, CEO de Amazon la calificó como “la tecnología más transformadora desde Internet”. En el mundo de la nube, el ganador no solo vende software, también vende capacidad industrial (cómputo, almacenamiento, redes).
Dario Amodei, CEO de Anthropic advirtió que “el número de jugadores” con capacidad financiera para entrenar modelos a escala máxima “será relativamente pequeño al comienzo”. Esa frase es clave debido a que explica la razón detrás de la importancia de las alianzas con hyperscalers, son el mecanismo para acceder a capital, chips y centros de datos.
Aunque Nvidia no sea un laboratorio de modelos ni un proveedor de nube, se convirtió en el actor más imprescindible de la cadena de valor. Sin GPUs suficientes, no hay entrenamiento rápido. El nivel de concentración en chips de IA explica por qué la empresa aparece, explícita o implícitamente, en casi todas las alianzas del sector. Estimaciones de mercado ubican su participación en procesadores de inteligencia artificial para centros de datos alrededor de 80%-90%.
Jensen Huang, CEO de Nvidia, también ha enmarcado este momento como un cambio industrial profundo. En un anuncio corporativo de Nvidia, afirmó que “la IA está transformando las fábricas del mundo. En los motores de una nueva revolución industrial”. En términos de mercado, ese discurso está acompañado por el salto de demanda. Reportes del sector han descrito un crecimiento acelerado del negocio de GPUs para centros de datos enfocados en IA en pocos años.
Las estimaciones de la industria es que el mercado global de inteligencia artificial, valorado en US$371.700 millones en 2025, podría alcanzar US$2,4 billones en 2032, con un crecimiento anual de 30,6%.
Las alianzas más fuertes están ganando por una razón simple, y es que es evidente que la demanda ya está pagando. En EE.UU., reportes recientes mostraron que la proporción de empresas que pagan por herramientas de inteligencia artificial subió a 46,6% en diciembre de 2025, señal de adopción estructural en entornos corporativos.
En ese segmento, OpenAI concentró 36,8% y Anthropic 16,7%, un reparto que sugiere que el liderazgo se decide tanto por desempeño técnico como por distribución y capacidad de cómputo garantizada.
En síntesis, la carrera global por la inteligencia artificial se está consolidando alrededor de pocos “bloques” empresariales, entre ellos los hyperscalers (nube) que aseguran clientes e infraestructura, laboratorios que entregan modelos competitivos, y fabricantes de chips que habilitan el rendimiento.
En esa ecuación, queda claro que las alianzas no son un complemento, son la estructura central de una industria que se construye, cada vez más, como infraestructura estratégica, y las grandes tecnológicas cada vez entienden más la importancia de las buenas alianzas dentro de su industria.
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