El retraso en el inicio de la producción podría provocar problemas para hacer frente a la demanda.

Expansión - Madrid

Apple presentará mañana en sociedad su nuevo iPhone. El modelo con el que celebra el décimo aniversario del icónico terminal, que según algunas filtraciones ha sido bautizado como iPhone X Edition, se pondrá a la venta presumiblemente el viernes 22 de septiembre. A priori, todo parece indicar que Apple volverá a triunfar. Los rumores apuntan a un terminal que impactará gracias a su diseño -con una pantalla infinita en un chasis acristalado sin marcos- y a la tecnología de desbloqueo mediante reconocimiento facial.

En Wall Street confían ciegamente en que el éxito del iPhone, que supone más de 60% de los ingresos de la compañía, permitirá a Apple registrar sólidos crecimientos de la facturación en los próximos trimestres.

Las altas expectativas alrededor del nuevo iPhone explican la escalada de la acción de Apple, que en lo que va de año se ha revalorizado 40%.

Sin embargo, hay un nubarrón en el horizonte: ¿será Apple capaz de satisfacer la demanda? En cada lanzamiento de un nuevo iPhone, es habitual ciertos problemas de suministro durante las primeras semanas porque son muchos los fans de la marca que quieren estar entre los primeros propietarios del terminal. Hasta ahí, nada nuevo.

Campaña de navidad
Sin embargo, The Wall Street Journal asegura que ha habido problemas en la fabricación que pueden dar algún dolor de cabeza a Tim Cook, consejero delegado de la compañía, si se prolongan en el tiempo y afectan a la campaña de Navidad.

Los problemas obligaron a retrasar en aproximadamente un mes el inicio del proceso de ensamblaje. Con el lanzamiento a la vuelta de la esquina, Foxconn Technology, la compañía que ensambla los iPhone, necesita elevar la capacidad de producción de su complejo en Zhengzhou (China), donde trabajan 250.000 personas. Según el rotativo estadounidense, Foxconn necesita más personal y está ofreciendo el pago de un bonus a aquellos empleados que puedan ayudar a incorporar nuevos operarios a la cadena de montaje.

El retraso en el comienzo de la producción se debió en parte a la decisión de Apple de utilizar en los nuevos terminales pantallas Oled como las que emplea Samsung y eliminar el botón de desbloqueo mediante la huella dactilar. La compañía pretendía que este escáner se situara embebido en la pantalla, pero las dificultades técnicas obligaron a descartar esta opción.