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INFRAESTRUCTURA Mercado y concesiones
jueves, 16 de febrero de 2017
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Carlos Rosado

La mayoría de estos contratos de concesión fueron suscritos hace algunos años y las obligaciones establecidas respondían a una realidad diferente a la actual, de la cual se derivaron unas proyecciones de carga que hoy sabemos no se han cumplido. Esto nos lleva a recordar un principio en economía que indica que debido a que los recursos son escasos, estos se deben asignar a aquellos sectores o a aquellas inversiones que sean más productivas. ¿Será entonces sensato insistir en que se hagan estas inversiones a pesar de que la carga de la zona portuaria de Barranquilla no ha crecido lo suficiente, por el contrario, disminuyó 4% del año 2015 al 2016, para que las más de 20 concesiones portuarias otorgadas tengan posibilidad de competir de forma eficiente?

Este análisis no puede dejar de lado la existencia de un contrato, y sería irresponsable no tener presente que existen unas obligaciones para ambas partes, el concesionario y la entidad otorgante, en este caso Cormagdalena. Pero estos contratos deberían considerar algún mecanismo que permita revisar la pertinencia de un plan de inversiones que debe adelantar el privado, cuyo éxito también va a depender de que el Estado cumpla con las obligaciones que le corresponden. Para el caso que nos ocupa, los compromisos públicos están relacionadas con el buen funcionamiento del Río, incluyendo el canal de acceso y la existencia de accesos viales terrestres, por nombrar algunas de ellas. 

Con la adjudicación del contrato para la navegabilidad del Río Magdalena, hace más de dos años, hubo mucha expectativa y entusiasmo frente a las oportunidades que vendrían para terminales, navieros y compañías de transporte fluvial, que hoy no se han cristalizado. Dados los hechos recientes y la necesidad de preparar una nueva licitación, sería oportuno primero, incluir temas que en la pasada estructuración fueron excluidos como que se considere la solución al impacto de las obras del nuevo Puente Pumarejo, definir las nuevas zonas de maniobra y fondeo, revisar el estado de los tajamares y la solución a la estabilidad de los mismos y buscar expandir la zona portuaria de Barranquilla aguas arriba del actual Puente Pumarejo. Adicionalmente, sería también oportuno que estas concesiones portuarias que no han arrancado, se revisen, para que sus inversiones respondan a una realidad que sin duda cambió frente a lo planteado inicialmente.