jueves, 15 de agosto de 2013
La República Más
  • Agregue a sus temas de interés

Santiago Arrieta

Entender cómo se estructura y se ejecuta un proyecto de infraestructura no es sencillo. Especialmente en Colombia, donde hay todo tipo de complejidades a la hora de construir carreteras, puertos, oleoductos o incluso desarrollar ampliaciones a los aeropuertos.

Conocidos inconvenientes como la dificultad en la gestión predial, la complejidad en la expedición de licencias ambientales, las trabas en el movimiento de redes de servicios públicos, la necesidad de hacer consultas previas en muchos casos o las dificultades en el manejo de comunidades, son el pan de cada día para un sector que, principalmente por esos temas, está siendo permanentemente cuestionado por la opinión pública. Lamentable situación para un sector que, de una forma u otra, tiene buena parte de la responsabilidad del desarrollo de país en sus manos.

Infortunadamente, los “incumplimientos de los contratistas” y los atrasos en las obras, diariamente ocupan los titulares en los medios de comunicación y son materia de permanente cuestionamiento.

Ahora bien, teniendo en cuenta que las condiciones para construir infraestructura de una manera eficiente hasta ahora están siendo creadas por el Estado, y que tanto los medios de comunicación como las comunidades suelen tener la percepción de que los problemas que día a día se presentan en las obras son responsabilidad de una planificación y ejecución irresponsable del contratista, vale la pena asegurar que, en gran medida, esto sucede porque la mayoría de empresas son temerosas o escépticas de comunicar adecuadamente, ante sus audiencias de interés, sus necesidades, avances y contratiempos.

En pleno siglo XXI, donde la tecnología, los medios de comunicación y las herramientas de información son cada vez más poderosas, y están al alcance de todos, las comunicaciones son una herramienta fundamental, no solo para ganar reputación y mejorar la imagen, sino para generar un entorno de opinión pública regional y nacional favorable que permita un desarrollo del proyecto acorde con los planteamientos originales, con las fechas acordadas en los contratos y con la comunidad como aliada.

Por lo ocurrido en los últimos años, en especial por casos tan lamentables como el de los Nule, cada vez que se inicia un nuevo proyecto, la comunidad beneficiada sospecha del contratista y cree que éste no sólo afectará al municipio, sino que incumplirá los cronogramas de trabajo.

En este sentido, una comunicación efectiva le permite a las empresas generar confianza, mejorar la credibilidad y llenar los vacíos de información, pero, sobre todo, ahorrar consecuencias políticas y financieras negativas e innecesarias para este tipo de proyectos.

Un proceso de comunicaciones estratégicas no implica tener un perfil alto. Por el contrario, permite definir un rumbo y alcanzar el nivel de posicionamiento requerido para el normal desarrollo del proyecto. La regla de oro en todo proceso de información, que por obvia que parezca, siempre vale la pena recordar, es: “si usted no habla de su proyecto, otros se encargarán de hacerlo por usted”. Comunicación estratégica en el sector de infraestructura implica crear reputación y, una buena imagen de la empresa.

Las bases de las relaciones públicas estratégicas
En 1923, Edward Bernays, un agrónomo dio las bases para las relaciones públicas integradas a las empresas. Tal profesión hace que las compañías puedan definir sus objetivos y gestionar sus relaciones con las audiencias o posibles compradores. Gran valor que supone una consultoría en los temas de comunicaciones, una prensa libre o las relaciones internas de la firma. sarrieta@icommunicate.com.co