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INFRAESTRUCTURA Bogotá: ¿el mal vecino de la región?
jueves, 3 de septiembre de 2015
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Luis Felipe Henao

Según datos recientes de la Cámara de Comercio de Bogotá, durante la última administración los tiempos de desplazamiento en Bogotá aumentaron 39%; tampoco se realizaron grandes obras de infraestructura necesarias para destrabar la ciudad, y las que están ejecutándose tienen retrasos de más de 60%. De igual forma, y aunque al Distrito le fueron ofrecidos cerca de 10.000 cupos dentro del Programa de Vivienda Gratuita del Gobierno Nacional, finalmente solo presentó lotes para la ejecución de 2.647 viviendas, a pesar de haber ofrecido la construcción de 70.000 viviendas prioritarias como meta del Plan Distrital de Desarrollo. Así mismo, y aunque la ciudad cuenta con uno de los mayores porcentajes de población en la formalidad laboral, Bogotá participa con menos de la cuarta parte de los desembolsos de créditos con subsidio a la tasa de interés para VIS.

El caos en Bogotá que no solo ha expulsado a sus ciudadanos a zonas en donde se ofrece vivienda asequible y de calidad, también lo ha hecho con la industria, la inversión y el empleo. Este fenómeno ha sido una oportunidad para los demás municipios pero también ha puesto una presión adicional sobre las administraciones de la Sabana porque las ha obligado a aumentar el número de viviendas, conexiones a servicios públicos, controlar la construcción residencial en zonas rurales o cerca de estructuras ecológicas protegidas, construir más hospitales, colegios y universidades entre otros.

De otro lado, la administración en Bogotá no coopera con sus vecinos, y así lo demuestran decisiones como la prohibición de la venta de agua en bloque a los municipios de la Sabana, o el bloqueo al desarrollo de infraestructuras como la ALO que ayudaría a mejorar la competitividad de toda la región.

Muy a pesar de los esfuerzos de asociación entre los demás municipios de la Sabana en figuras como Asocentro, es impensable que se pueda encontrar una solución a sus problemas sin vincular a la capital del país. Bogotá es el principal centro urbano en Colombia con casi ocho millones de habitantes, representa la cuarta parte del PIB, la quinta parte del empleo nacional y es el principal centro financiero de industria y comercio. La riqueza de la ciudad se debe principalmente a que todas las regiones están representadas en la capital, porque aun cuando sus gobiernos han sido deficientes, la ciudad es tan inmensamente rica que tiene mucho para ofrecer a todo el país.

Los municipios de la región tienen enormes potencialidades, pero la posibilidad de aprovecharlas y ponerlas en función de la gente pasa necesariamente por tener mejores gobiernos, trabajo concertado y una planeación conjunta del ordenamiento territorial. A manera de ejemplo se espera acortar los tiempos de desplazamiento de los ciudadanos, bienes y servicios, superar el déficit de vivienda no solo en número sino en calidad, atraer inversión, reducir sustancialmente el desempleo y la informalidad, y lograr un aumento significativo en el ingreso de las familias de la región entre muchos otros.

Se hace necesaria y urgente la asociación entre Bogotá y sus vecinos. Los ciudadanos están desesperados y la ciudad debe responderles con políticas públicas adecuadas . No es serio seguir viendo la gran  inconformidad con su ciudad y hacer poco. El 70% de los bogotanos considera que Bogotá va por mal camino, 15% cree que su situación económica ha empeorado, 67% percibe que sus trayectos de movilidad se han incrementado y en 8% de los hogares no hay como mínimo tres comidas al día según la encuesta de percepción de Bogotá Cómo Vamos. Es hora de dejar las excusas y poner la administración distrital a trabajar en la consolidación de una ciudad capaz de brindar bienestar y calidad de vida a todos. ¡No más cuentos!