MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
El Banco Central mantuvo su tasa entre 3,5% y 3,75%, mientras proyecta inflación de 2,7% y crecimiento de 2,4% en 2026, en medio de la incertidumbre por Irán
La Reserva Federal de Estados Unidos optó por mantener sin cambios su tasa de interés de referencia, mientras observa con preocupación el impacto que el aumento del precio del petróleo podría tener sobre la inflación y el crecimiento económico.
El Comité Federal de Mercado Abierto, Fomc, encargado de definir la política monetaria, votó 11 a uno para mantener la tasa de los fondos federales en un rango entre 3,5% y 3,75%, marcando así la segunda reunión consecutiva sin cambios. Aunque los funcionarios aún proyectan posibles recortes en el futuro, el contexto internacional, especialmente la guerra en Medio Oriente, ha complicado el panorama.
En su comunicado oficial, la FED reconoció que el conflicto en la región petrolera más sensible del planeta introduce un nivel de incertidumbre poco habitual para la economía estadounidense. “Las implicaciones de los acontecimientos en Oriente Medio para la economía estadounidense son inciertas”, señaló el banco central.
El aumento del petróleo representa un desafío directo para la estrategia de la FED. Después de varios años tratando de controlar la inflación, un nuevo shock energético podría reactivar presiones sobre los precios justo cuando el banco central empezaba a ver avances.

El presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, explicó que el alza de la energía ya empieza a sentirse en la economía cotidiana. “La gente ya está sintiendo el impacto, con un aumento cercano a US$! por galón en el precio de la gasolina”, afirmó Powell. “A corto plazo, el aumento de los precios de la energía impulsará la inflación general, pero es demasiado pronto para conocer el alcance y la duración de los efectos”.
Este tipo de shocks energéticos suelen ser difíciles de manejar para los bancos centrales. Tradicionalmente, las autoridades monetarias prefieren no reaccionar de inmediato a aumentos temporales del petróleo, ya que estos suelen corregirse con el tiempo. Sin embargo, el contexto actual es distinto.
Durante los últimos cinco años, la inflación ha permanecido por encima del objetivo de 2% de la FED. Esto ha debilitado la confianza de consumidores y empresas en que los precios volverán a niveles normales.
El problema para la Reserva Federal es que la inflación ya venía mostrando señales de resistencia incluso antes de la guerra. El indicador preferido por la FED, el índice de precios de consumo personal subyacente, subió hasta 3,1% en enero, después de haber alcanzado un mínimo de 2,6 % el año pasado. Esto significa que el proceso de desinflación se había estancado incluso antes del choque petrolero.
James Egelhof, economista jefe para Estados Unidos de BNP Paribas, explicó que los datos recientes muestran un patrón persistente de aumentos de precios. “Existía un problema de inflación persistente, moderado, pero persistente al fin y al cabo, incluso antes de la guerra”.
El fenómeno es especialmente visible en los servicios cotidianos: seguros de automóviles, atención médica o suscripciones digitales. Estos sectores han mantenido aumentos constantes, algo que preocupa a los economistas. “Eso no es lo que cabría esperar en un entorno de expectativas inflacionarias sólidas”, añadió Egelhof.
Al mismo tiempo, la economía estadounidense enfrenta otra señal de alerta: el mercado laboral se está enfriando. Aunque el desempleo sigue relativamente bajo, los últimos datos muestran una desaceleración clara en la creación de empleo. En febrero, la economía perdió 92.000 puestos de trabajo, mientras que la tasa de desempleo subió ligeramente hasta 4,4%. Powell explicó que el panorama laboral es más complejo de lo que sugieren las cifras.
“Las ganancias de empleo se han mantenido bajas y la tasa de desempleo ha cambiado poco en los últimos meses”, señaló.
Según el presidente de la FED, parte de esta desaceleración se explica por una menor expansión de la fuerza laboral, relacionada con la caída de la inmigración y una menor participación laboral.
Esto coloca al banco central en una posición difícil: si sube las tasas para combatir la inflación, podría empeorar el mercado laboral; pero si las reduce demasiado pronto, la inflación podría repuntar.
La Reserva Federal decidió mantener una estrategia de espera. Las nuevas proyecciones del banco central muestran que la mayoría de los funcionarios todavía espera al menos un recorte de tasas este año, aunque el ritmo sería más lento de lo que anticipaban los mercados. Según el llamado “diagrama de puntos” de la FED, 12 de los 19 responsables de política monetaria aún prevén una reducción de tasas en 2026, mientras que otros consideran que la política monetaria debería mantenerse restrictiva durante más tiempo.
Cámara de Diputados sancionó el proyecto de ley que reforma el sistema de jubilaciones y pensiones del sector público, tras aceptar las modificaciones introducidas por el Senado
La decisión se produce después de que el ataque de Pakistán contra un centro médico en Kabul esta semana provocara llamamientos a un alto el fuego
Bolsonaro fue ingresado el viernes tras un episodio de broncoaspiración que le provocó una bronconeumonía