Para lograr un acuerdo, la Premier presentará en la Cámara de los Comunes un plan para el desarrollo de tecnología que mantenga abierta la frontera con Irlanda

Johnny Giraldo López - jgiraldo@larepublica.com.co

A solo nueve días de la reunión entre el gobierno del Reino Unido y los comisionados de la Unión Europea (UE) para definir cuál será el camino del país británico frente al Brexit, Theresa May se juega su última oportunidad en el Parlamento Británico para lograr el respaldo del Legislativo. En esta ocasión la representante de gobierno presentará una alternativa a la controvertida cláusula ‘Backstop’ o Salvaguarda Irlandesa, que le impide alcanzar territorio común con los congresistas de su propio partido.

“La cláusula de la Salvaguarda Irlandesa es un punto polémico, pues los Conservadores consideran que, si no se establece una barrera física con el país vecino, el Reino Unido seguirá sometido a las reglas mercantiles de la UE. Del otro lado, si se establece una barrera, se estarían violando los tratados del Viernes Santo de 1998, cuando las irlandas y el Reino Unido acordaron mantener el territorio sin aduanas y se acabó el terrorismo del IRA”, dijo Michael Hart, profesor de política internacional en la Universidad de Exeter.

Para lograr un acuerdo, la Premier presentará en la Cámara de los Comunes un plan para el desarrollo de tecnología que mantenga abierta la frontera, pero que a la vez pueda ser vigilada, aún si no se logra una firma con Bruselas. Para esto, se establecerán tres grupos de asesores que ayuden a desarrollar acuerdos comerciales desde 2021 con Irlanda, época en que el país habrá terminado su periodo de adaptación. Además, se destinarían US$26 millones para probar tecnologías potenciales en la frontera.

“Es una idea ingeniosa porque de alguna forma complace a las dos partes. Sin embargo, los Conservadores no han dado indicios de ceder y esta podría ser una alternativa muy frágil respecto a lo que ellos exigen”, agregó Hart.

Los laboristas ceden terreno

El Partido Laborista, representado por Jeremy Corbyn, les dio más oxígeno a los negociadores del Gobierno después de que aceptaran retirar la posibilidad de un Brexit no negociado. Gracias a las concesiones de May, la Cámara de los Comunes podrá vetar una salida caótica y autorizar al Gobierno para que pida una prórroga en Bruselas que extienda el límite del 29 de marzo.

“El gobierno británico y su Parlamento pueden otorgarse los poderes necesarios para solicitar una extensión, sin embargo, no se debe olvidar que la UE ha sido férrea en su posición y hay pocas posibilidades de que ceda a la petición”, señaló el profesor de Exeter.

Esta eventualidad genera incertidumbre, pues habría un choque de trenes entre la legislatura europea y británica que desembocaría en un largo pulso en los estrados judiciales.

“Las negociaciones que llevan poco más de dos años entre las comisiones podrían llevar todo el proceso a la deriva y se desataría un caos, no solo en las relaciones diplomáticas, sino también comerciales, pues sería un caso sin precedentes para los jueces”, indicó Duncan Kelly, profesor de Política Internacional en la Universidad de Cambridge.

May pide unidad y respaldo

La líder de gobierno dijo la semana pasada que, si el Legislativo no apoya sus pretensiones, el país podría no abandonar la comunidad europea.

“Respalden los acuerdos y el Reino Unido cumplirá con el mandato del pueblo de 2016. Rechácenlo y nadie sabrá qué es lo que podría pasar”, comentó May desde Grimsby.

Los comentarios se dan después de que la Premier enviara a su fiscal general, Geoffrey Cox, a Bruselas para solicitar que cedieran en algunos puntos para lograr acuerdos con el Parlamento. De acuerdo con algunos representantes de la comunidad europea, tratar con un interlocutor distinto a May no cayó bien a la Comisión, además, dijeron que las peticiones eran poco realistas.

Los escenarios posibles

Fuentes allegadas al Gobierno expresaron que la líder de gobierno no regresará a Bruselas para pedir más concesiones y que se están preparando para una nueva derrota. En caso de que así sea, May cederá el control de las negociaciones al Legislativo y la búsqueda de un acuerdo se complicaría aún más ante la UE.

Los parlamentarios se volverán a reunir mañana para votar sobre una retirada sin acuerdo, la cual podría ser rechazada gracias a los poderes que el Gobierno Nacional les concedió. En ese caso, el 14 de marzo se autorizaría pedir más tiempo a la Comisión Europea antes de que llegue la fecha de la salida obligatoria el 29 de marzo. Esta propuesta se presentaría el próximo 21 y 22 de marzo.