jueves, 20 de diciembre de 2012
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El ex vicepresidente del Gobierno, expresidente de Bankia y ex director del FMI, Rodrigo Rato reveló en su declaración como imputado en la Audiencia Nacional que unos días antes de su dimisión a Bankia el Ministerio de Economía le pidió que realizara un nuevo plan de saneamiento sobre la entidad al considerar que el anterior plan de capitalización, que tenía el aval del Banco de España, no era viable.

Rato, que compareció durante casi tres horas como imputado en la causa en la que se investiga la fusión y salida a Bolsa de Bankia, atribuyó al Banco de España la fusión de las siete cajas de ahorros que formaron Bankia y mantuvo que el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero forzó la salida a Bolsa de la entidad y el de Mariano Rajoy provocó la reformulación de las cuentas al aprobar en febrero de 2012 el decreto sobre el saneamiento de los activos inmobiliarios en el sector financiero.

En otro punto de su intervención cuestionó la actuación de la auditora Deloitte y aseguró que su máximo responsable, Francisco Celma, le prometió el día 3 ó 4 de mayo que las cuentas estarían listas “al día siguiente” aunque tuvieran que estar “toda la noche trabajando”.

A este respecto, señaló que las salvedades planteadas por Deloitte nunca se refirieron al grupo sino a la situación del BFA en relación con la valoración de su acción en Bankia, los créditos fiscales y la valoración de su cartera promotora inmobiliaria.

El último plan antes de la dimisión
Rato, explicó que el nuevo plan, que se llamó “de desinversión, saneamiento y mejora”, se elaboró para un escenario de estrés máximo, con una disminución del Producto Interior Bruto (PIB) del 3,8% y sin recuperación del empleo hasta el año 2013.

Fue presentado al Banco de España y al Ministerio de Economía el 4 de mayo, tres días antes de su dimisión, e incluyó mayores provisiones para contemplar posibles pérdidas a futuro.

El expresidente de Bankia dijo que el proyecto contemplaba €9.500 millones de provisiones y reducir a 5 los miembros del Consejo de Administración. Pero el plan no obtuvo el visto bueno, lo que él entendió como “una desautorización” que le llevó a presentar su dimisión el 7 de mayo.

Ex funcionario defendió su gestión frente a la entidad
En este sentido, Rodrigo Rato defendió que las cuentas de marzo, que presentaban unos beneficios de €309 millones, eran “la imagen fiel” de la entidad y que las reformuladas, que arrojaban unas pérdidas de €2.979 millones, no representan su balance real.

Según sus cálculos, para recapitalizar el grupo eran necesarios €4.665 millones frente a los casi €25.000 millones que precisa el presentado por el actual presidente de Bankia, José Ignacio Goirigolzarri.