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Los dos candidatos de derecha se enfrentarían el 7 de junio; sería la cuarta ocasión en que Fujimori alcanza esta instancia y la primera vez que López avanza a segunda vuelta
Perú ya perfila un choque frontal entre dos liderazgos de derecha para definir su próximo presidente. Con corte a las 4:41 p.m. (hora Colombia), el escrutinio de la Onpe registraba 57% de actas contabilizadas, 12.132.752 votos procesados y una participación de 44,4%. En ese escenario, solo dos nombres aseguran su paso a la segunda vuelta del 7 de junio: Keiko Fujimori, con 16,9%, y Rafael López Aliaga, con 14,2%.
Keiko Fujimori vuelve a estar en el centro del poder peruano. Hija del fallecido expresidente Alberto Fujimori, ha construido una carrera política de largo aliento que la ha llevado a disputar la presidencia en cuatro ocasiones (2011, 2016, 2021 y 2026). Su persistencia la convierte en una de las candidatas más reconocibles y polarizantes del escenario político.
Inició su trayectoria como congresista en 2005 y, cuatro años después, fundó Fuerza Popular. Actualmente, esa colectividad es la más numerosa en el Congreso peruano, con 20 de los 130 escaños, lo que le otorga una plataforma política clave para gobernar.

En sus tres intentos anteriores, Fujimori quedó a décimas de alcanzar la presidencia: obtuvo 48,55% en 2011 frente a Ollanta Humala; 49,88% en 2016 frente a Pedro Pablo Kuczynski; y 49,87% en 2021 frente a Pedro Castillo. Su propuesta combina disciplina fiscal, fortalecimiento del rol del Estado en sectores estratégicos y promoción de la inversión privada bajo un esquema de “mercado social”. Además, ha insistido en la necesidad de recuperar la confianza en las instituciones, modernizar el aparato estatal e impulsar la innovación tecnológica como motor de crecimiento. Su narrativa se apoya en la estabilidad y la gobernabilidad, en un país marcado por la rotación constante de presidentes.
En la otra orilla está Rafael López Aliaga, un candidato que encarna el perfil del empresario que irrumpe en la política. Fue alcalde de Lima entre 2023 y 2025, cargo al que renunció para competir por la presidencia. Antes de su carrera política, desarrolló una trayectoria en el sector financiero, incluyendo su paso por Citibank, y consolidó una fortuna que lo ubica entre los hombres más ricos del país.
Como líder de Renovación Popular, López Aliaga representa una línea de derecha más dura, tanto en lo económico como en lo social. Vinculado al Opus Dei, ha defendido posiciones conservadoras en temas como el aborto y el matrimonio igualitario, al tiempo que ha construido un discurso centrado en el orden, la seguridad y la reducción del tamaño del Estado.
Su programa económico plantea bajar impuestos, recortar el gasto público y generar condiciones para acelerar el crecimiento y la creación de empleo. En paralelo, ha enfatizado políticas de mano dura frente a la delincuencia y la migración, temas que han ganado relevancia en la agenda pública peruana. Su narrativa antisistema han llevado a compararlo con líderes como Javier Milei en América Latina. López Aliaga ha logrado capitalizar el descontento ciudadano con la clase política tradicional, presentándose como un gestor eficiente y ajeno a las dinámicas del establishment. Su ascenso en el conteo refleja la fuerza de ese mensaje en un electorado golpeado por la inseguridad.
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