Las reuniones se limitarán a cinco personas, las bodas a un máximo de cincuenta y las reuniones universitarias estarán prohibidas

Reuters

A partir del jueves Portugal adoptará medidas más estrictas para contener los niveles récord de nuevos casos de coronavirus, incluyendo límites rigurosos para las reuniones y sanciones más severas para los establecimientos que infrinjan las normas.

"Sé que mucha gente está cansada de las restricciones", dijo el primer ministro Antonio Costa en una rueda de prensa el miércoles.

"También sé que mucha gente, en particular los jóvenes, tienen una falsa percepción de que los riesgos del covid-19 son menores para ellos. Pero esta percepción es una ilusión. El covid-19 conlleva un riesgo para ustedes y además conlleva un enorme riesgo de transmisión a otros", dijo.

A partir del jueves, las reuniones se limitarán a cinco personas. A las bodas y bautizos podrán asistir un máximo de 50 invitados y las fiestas universitarias estarán prohibidas.

Las multas para las empresas que no cumplan las normas se duplicarán, pasando de un techo de 5.000 euros a otro de 10.000 euros.

Costa también presentará una propuesta al Parlamento para que las mascarillas sean obligatorias en espacios exteriores concurridos, y que el uso de la aplicación de rastreo del gobierno, StayAway Covid, sea obligatorio para algunos trabajadores.

El Gobierno no teme imponer más restricciones si la propagación del brote de coronavirus no disminuye, dijo Costa.

"No vamos a prohibir que marido y mujer se besen", dijo Costa en broma. "Tenemos el deber de protegernos a nosotros mismos, pero el deber indiscutible es proteger a los demás".

Portugal, un país de poco más de 10 millones de habitantes, se ganó inicialmente los elogios de la comunidad internacional por su rápida respuesta a la pandemia, registrando un número comparativamente bajo de 90.000 casos confirmados de coronavirus y 2.110 muertes.

Pero el país registró más de 1.000 nuevos casos en un solo día la semana pasada por primera vez desde abril y alcanzó un récord de 1.646 casos el sábado, en línea con el aumento de casos en toda Europa tras las vacaciones de verano.

La pandemia dejará cicatrices duraderas en la economía portuguesa, y el Gobierno prevé que el producto interior bruto se contraiga un 8,5% este año.