Los manifestantes arrojaron botellas a la policía y detonaron bombas de humo cerca de la histórica Puerta de Brandeburgo de Berlín

Reuters

La policía alemana usó el miércoles a un camión lanzaaguas para intentar dispersar a miles de manifestantes molestos por los planes para empoderar al gobierno de la canciller Angela Merkel para hacer cumplir las restricciones que buscan frenar la propagación del coronavirus.

Los manifestantes arrojaron botellas a la policía y detonaron bombas de humo cerca de la histórica Puerta de Brandeburgo de Berlín, dijeron testigos. La policía antidisturbios detuvo a algunos manifestantes mientras lanzaba ráfagas de agua e instaba con altavoces a que la multitud se dispersara.

Los manifestantes estaban furiosos por la legislación que tiene previsto aprobar el parlamento y que podría permitir al gobierno federal imponer restricciones al contacto social, reglas sobre el uso de máscaras, el consumo de alcohol en público, el cierre de tiendas y la suspensión de eventos deportivos.

Aunque la mayoría de los alemanes aceptan el último "confinamiento ligero" para hacer frente a una segunda ola del coronavirus, los críticos dicen que la ley otorga demasiado poder al gobierno nacional y pone en peligro los derechos civiles de los ciudadanos sin la aprobación del parlamento.

Hasta ahora, solo unas pocas medidas han sido obligatorias y la mayoría solo se pueden hacer cumplir a nivel estatal o local. Además, los tribunales han anulado varias restricciones.

Los manifestantes no mantuvieron la distancia social requerida ni usaron mascarillas. Algunos portaron pancartas con lemas como "Por la Ilustración. Paz y libertad" y "Detengan la mentira de la coronapandemia". Mucha gente ondeó la bandera alemana.

El partido de extrema derecha Alternativa para Alemania (AfD) llegó a comparar incluso la iniciativa para aumentar los poderes del gobierno de Merkel con la Ley Habilitante de 1933 que allanó el camino hacia la dictadura nazi de Hitler.

Los medios alemanes informaron que había radicales de extrema derecha entre los manifestantes, que se habían reunido antes de forma pacífica, golpeando cacerolas y haciendo sonar silbatos.