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Reuters

Barack Obama no quiso dar un calendario de la duración de la operación militar en Irak y se limitó a decir que no sería cuestión de tan solo unas semanas. "Esto va a tomar algún tiempo", dijo Obama durante una breve rueda de prensa antes de salir de Washington para unas vacaciones de dos semanas.

El presidente dijo que Estados Unidos continuaría proporcionando asistencia y asesoría militar al gobierno de Bagdad y a las fuerzas kurdas, pero insistió en varias ocasiones en la importancia de que Irak forme su propio gobierno integrado.

"Creo que es una señal para despertar para muchos iraquíes dentro de Bagdad reconociendo que vamos a tener que repensar la forma en que hacemos negocios si queremos mantener la integridad de nuestro país", dijo Obama.

Aunque el avance constante de los insurgentes ha amenazado con destruir a Irak como Estado democrático, los políticos en Bagdad no han conseguido llegar a un acuerdo sobre la formación de un nuevo Gobierno desde las elecciones poco concluyentes celebradas en abril.

Nuri al-Maliki, un musulmán chií cuyos adversarios lo acusan de avivar la revuelta suní al gobernar de una manera demasiado autoritaria, se ha rehusado a abandonar el poder para dar paso a una figura menos divisiva, en desafío a la presión ejercida por Washington y Teherán.

Obama autorizó el jueves al Ejército estadounidense para  lanzar ayuda humanitaria desde aviones para evitar lo que él llamó un "genocidio" potencial de la antigua secta religiosa yazidí en Irak, y llevar a cabo ataques selectivos contra los combatientes del Estado islámico en el norte de Irak.

Primera acción militar desde 2011
Es la primera vez que Estados Unidos ha optado por una acción militar desde que retiró sus tropas de Irak en 2011, y hace temer que Washington se esté involucrando en un proyecto sin final a la vista, muy poco tiempo después de la invasión que empezó en 2003.

"Los aviones estadounidenses están posicionados para atacar a los terroristas (del Estado Islámico) en las montañas para ayudar a las fuerzas en Irak a romper el asedio y rescatar a quienes estén atrapados", dijo Obama.

El presidente recalcó que no hay planes de enviar soldados estadounidenses a terreno, y volvió a insistir en la necesidad de un Gobierno unificado en Bagdad.

En 2008, Obama hizo de la oposición a la invasión lanzada por su predecesor, el ex presidente George W. Bush, uno de los puntos claves de su primera campaña presidencial.

El sábado, el líder estadounidense dijo que había hablado con el primer ministro británico, David Cameron, y con el presidente de Francia, Francois Hollande, y que habían acordado entregar ayuda humanitaria para los civiles iraquíes.

Obama rechazó cualquier sugerencia de que habría retirado demasiado pronto a las tropas estadounidense de Irak, señalando que fue decisión de Bagdad.

Sobre el financiamiento para las operaciones en Irak, el presidente dijo que estas no requerirían que el Congreso autorizara fondos adicionales por el momento, pero que él realizaría una solicitud en caso de que fuera necesario.