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Los precios del petróleo y de los cultivos salvan a Milei de la creciente demanda de dólares
Las compras de billetes de dólar por parte de los argentinos se dispararon 35% en julio en términos mensuales hasta alcanzar los US$3.400 millones
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La demanda de dólares en Argentina volvió a los niveles registrados durante la caída de los mercados del año pasado, a pesar de que la guerra en Irán ayudó inesperadamente al presidente Javier Milei a mantener estable la moneda.
Las compras de billetes de dólar por parte de los argentinos se dispararon 35% en julio en términos mensuales hasta alcanzar los US$3.400 millones, la cifra mensual más alta desde que cundió el pánico entre los inversores antes de las elecciones legislativas del año pasado, según datos del Banco Central. Las ventas de dólares, por su parte, cayeron 13%, hasta apenas US$608 millones.
Sorprendentemente, el peso ha salido prácticamente indemne, algo inusual para una moneda históricamente volátil. Analistas señalan que el aumento de los precios del petróleo y los productos agrícolas derivados de la guerra en Irán proporcionó a Argentina un impulso inesperado de dólares procedentes de las exportaciones, necesarios para contrarrestar la fuerte demanda interna y mantener así la moneda relativamente estable.
“Este año nos salvó la guerra”, señaló Sebastián Menescaldi, director de la consultora Eco Go. El conflicto de Oriente Medio “mejoró las perspectivas al elevar los precios de las principales materias primas que exporta Argentina”.
Algunos factores puntuales hicieron que julio fuera un mes especialmente fuerte en cuanto a la demanda de dólares. Los argentinos recibieron sus aguinaldos de mitad de año y unas 64.000 personas viajaron a Estados Unidos, en su mayoría para ver a Lionel Messi y la selección argentina protagonizar una espectacular carrera hasta la final del Mundial.
Más allá del efectivo, los argentinos también compran dólares a través de los mercados de capitales, en lo que localmente se conocen como operaciones en “dólar MEP”. Si se incluyen esas compras y el gasto con tarjeta de crédito en el extranjero, la demanda total de dólares se disparó hasta unos US$6.000 millones, según el mismo informe del Banco Central.
El tipo de cambio oficial también se ha mostrado relativamente barato en los últimos meses, después de que el peso se fortaleciera frente a la inflación, gracias en parte a las restricciones y las intervenciones cambiantes que el gobierno aún mantiene. El peso solo ha perdido un 6% frente al dólar durante el último año, a pesar de que la inflación anual es de 34%.
Después de que Milei puso fin a años de controles estrictos en 2025, los argentinos ahora son libres de comprar la cantidad que quieran, aunque las empresas siguen enfrentando restricciones. Para los particulares, el sistema recuerda a la presidencia de Mauricio Macri, que terminó con un colapso del mercado en 2019. Así que, dado que las encuestas muestran que la aprobación de Milei es inestable —aunque ligeramente superior a la de Macri en el mismo momento de su mandato—, los inversores prefieren comprar dólares ahora que aún pueden.
“Esta es una respuesta lógica de los argentinos después de haber visto el fracaso del gobierno de Mauricio Macri”, señaló Juan Manuel Pazos, economista jefe de la corredora local One618. “La gente cree que esta es una ventana excepcional para comprar dólares que podría cerrarse en cualquier momento”.
Las cifras muestran que está surgiendo un desequilibrio. Cuando el mercado de divisas argentino estuvo totalmente liberalizado durante el gobierno de Macri, el volumen de dólares comprados y vendidos era más o menos igual. Con los controles parciales actuales, las ventas de dólares por parte de particulares solo representan alrededor de 20% de lo que se compra.
“Las compras de dólares son relativamente altas por la misma razón que vemos el riesgo soberano por encima de los 500 puntos básicos”, señaló Gabriel Caamaño, socio de la consultora local Outlier. “La gente todavía no está completamente convencida de que este modelo sea políticamente sostenible”.
Aun así, los efectos de la obsesión de los argentinos por ahorrar en dólares parecen, por ahora, menos alarmantes de lo que podría indicar la larga historia de crisis monetarias del país.
Más allá de un nivel récord de exportaciones, el mercado se mantiene equilibrado gracias a la avalancha de dólares procedentes de empresas y provincias que emiten deuda en el extranjero. El peso se mantuvo estable en julio y solo se depreció 1,5% en agosto. Las reservas de divisas aumentaron en US$5.900 millones durante esos dos meses hasta superar los US$50.000 millones, respaldadas por compras del banco central, así como por préstamos de organizaciones internacionales y la emisión de deuda pública.
La preocupación de cara al futuro es qué sucederá cuando esos flujos inusualmente favorables se desvanezcan.
La oferta de dólares del agro es estacional. La emisión de deuda corporativa y provincial se está disipando en un contexto global complicado. Además, Argentina se acerca a las elecciones presidenciales de 2027, un período de mayor incertidumbre que suele animar a los argentinos a dolarizar sus ahorros.
Hasta ahora, Argentina tiene suficientes dólares para satisfacer la demanda, en parte porque los inversores consideran que Milei está bien posicionado para ganar la reelección. El mayor riesgo es un cambio brusco en las expectativas electorales.
“Los argentinos parecen creer que Milei va a ganar, y eso es lo que hace sostenible la situación”, señaló Pazos. “Pero, dada la historia argentina, todavía prefiero comprar dólares como un seguro, por las dudas”.
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