Una rareza técnica exacerbó la caída de los precios a medida que los operadores huyeron de los contratos de futuros de mayo

Bloomberg

Los futuros de petróleo colapsaron por debajo de cero por primera vez, ya que la agitación económica cada vez más profunda causada por la crisis del coronavirus deja a los operadores desesperados por evitar recibir el crudo físico.

En un día de negociación sin precedentes, el precio de los contratos de mayo perdió todo el valor, rompiendo todos los mínimos de los precios del petróleo desde 1946. El intercambio donde se negocian los futuros del WTI dijo que al contrato se le permitiría tener un precio por debajo de cero. La medida extrema mostró cuán sobreabastecido está el mercado petrolero de EE.UU., en medio de la actividad industrial y económica detenida a medida que los gobiernos de todo el mundo extienden los cierres debido a la rápida propagación del coronavirus. Un acuerdo de producción sin precedentes por parte de la Opep y sus miembros aliados hace una semana para frenar la oferta está demostrando ser muy poco, muy tarde, ante un colapso de un tercio de la demanda global.

El lunes, una rareza técnica exacerbó la caída de los precios a medida que los operadores huyeron de los contratos de futuros de mayo antes de su vencimiento mañana. El contrato del mes siguiente cayó 12% a US$22,05 por barril, haciendo que el diferencial entre los dos meses explote a más de US$20.

“Hay poco para evitar que el mercado físico tenga una mayor tendencia a la baja en el corto plazo”, asegura Michael Tran, director gerente de estrategia energética global en RBC Capital Markets. “Las refinerías están rechazando barriles a un ritmo histórico, y con los niveles de almacenamiento de EE.UU. llegando a su límite, las fuerzas del mercado infligirán más dolor hasta que toquemos fondo, o la Covid desaparezca, lo que ocurra primero, pero parece ser lo primero”.

Desde el comienzo del año, los precios del petróleo se han desplomado ante los efectos cada vez peores del coronavirus y un colapso en el acuerdo original de la Opep+. Sin un final a la vista, y mientras los productores de todo el mundo continúan bombeando, se está causando una gran venta entre los operadores que no tienen acceso a almacenamiento.

Hay signos de debilidad en todas partes. Compradores en Texas están ofreciendo incluso US$2 por barril para algunas corrientes de petróleo, lo que aumenta la posibilidad de que los productores pronto tengan que pagar para que les quiten el crudo de sus manos. En Asia, los banqueros son cada vez más reacios a dar a los operadores de productos básicos el crédito para sobrevivir, a medida que los prestamistas se vuelven cada vez más temerosos sobre el riesgo de un incumplimiento catastrófico.

En Nueva York, el West Texas Intermediate para entrega en mayo cayó a apenas US$1,98 por barril. Es lo más bajo en la tabla de datos mensuales desde 1946, justo después de la Segunda Guerra Mundial, según datos del Banco de la Reserva Federal de St. Louis. El Brent bajó 6,5% a US$26,22.

Las reservas de crudo en Cushing –el centro de almacenamiento clave de Estados Unidos y el punto de entrega del West Texas Intermediate– han aumentado 48% a casi 55 millones de barriles desde finales de febrero. El centro tenía capacidad de almacenamiento para 76 millones al 30 de septiembre, según la Administración de Información Energética.

Entrada de fondos
A pesar de la debilidad de los precios titulares, los inversores minoristas continúan metiendo dinero en los futuros de petróleo. El ETF US Oil Fund vio un récord de US$552 millones el viernes, llevando las entradas totales de la semana pasada a US$1.600 millones.

El colapso de los precios está repercutiendo en toda la industria petrolera. Los exploradores de crudo cerraron 13% de la flota de perforación estadounidense la semana pasada. Si bien los recortes de producción en el país están ganando ritmo, no está sucediendo lo suficientemente rápido como para evitar que el almacenamiento se llene a niveles máximos, asegura Paul Horsnell, jefe de productos básicos en Standard Chartered.

“La psicología de fondo en este momento es enormemente bajista”, dijo Michael Lynch, presidente de Strategic Energy & Economic Research Inc en una entrevista telefónica. “A la gente le preocupa que veamos tanta acumulación de inventario que será muy difícil arreglarlo en el corto plazo y que habrá muchas cargas en dificultades en el mercado. La gente está tratando de deshacerse del petróleo y no hay compradores”.