Expertos reflexionan sobre el efecto de la pandemia en países de la región en comparación con su propagación en Asia y Europa

Laura Lucía Becerra Elejalde - lbecerra@larepublica.com.co

Aunque el Covid-19 inició en Wuhan, China, y rápidamente se expandió a otros países de latitudes altas de Asia y Europa, la llegada del coronavirus a Latinoamérica hace cerca de dos semanas y su rápida propagación, no solo por la región sino por las economías del tercer mundo ha abierto varios interrogantes en el debate médico.

En un artículo publicado por Germán Velásquez, asesor especial en Salud y Desarrollo en el South Centre (Ginebra), el Phd en Economía de la Salud por la Universidad de la Sorbona cuestionó si, a causa de las altas temperaturas, al llegar al tópico, ¿el virus podría perder potencia?

A los que respondió que aún en incierto. Mientras “muchos lo esperan. No hay certezas, pero virus similares como el Sars o el H1N1 se comportaron así. Así que en este escenario podría esperarse, ya que el Covid 19 es un virus de la misma familia”, expresó el investigador.

Frente a este análisis, la cuestión entonces se centró en la facilidad que tendrán economías como las latinoamericanas para lograr con éxito romper la tendencia alcista en los contagios, y en lograr que la propagación tenga una tasa inferior a las de otros países.

Mientras que en China, que este jueves registró su primer día con una tasa de contagios en cero, o Corea del Sur, que ha logrado efectivamente “aplanar la curva” de contagios, la fórmula mágica ha sido el aislamiento de ciudades enteras, identificar rápidamente focos de contagio y practicar pruebas diagnósticas para encontrar a los infectados más rápidamente, la apuesta en el Reino Unido, por ejemplo, ha sido evitar la contención de la pandemia. En la lógica británica, darle vía libre al contagio permitirá que la ciudadanía desarrolle más rápidamente una inmunidad, al virus.

¿Pero qué pasa en un país como Colombia donde constantemente se perciben problemas en el sistema de salud? Según César Torres, docente investigador del área económica de la U. Jorge Tadeo Lozano, a diferencia de Corea del Sur “como tenemos precariedad en el sistema de salud, y porque el Estado no ha obligado a las clínicas y hospitales privados a hacer los test de manera obligatoria y gratuita, el aislamiento es la medida preventiva más eficiente”.

Según Torres, los aislamientos voluntarios, los cierres y el toque de queda hacen que nos movamos menos en la ciudad y seamos menos transmisores. “Todos podemos estar siendo portadores, solo que no lo sabemos. Los asintomáticos pueden ser 80% del total”, comentó, y en complemento con esto, el investigador señaló que una efectiva toma de muestras reduciría también la curva, pero se debe aplicar una política para importar los elementos de producción para hacer las pruebas.