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Fundadores, empleados e inversionistas de OpenAI y Anthropic encabezan una nueva ola de filantropía que apunta a financiar diversos proyectos
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El auge de la inteligencia artificial no solo está creando algunas de las mayores fortunas de Silicon Valley, también podría desencadenar una ola de filantropía. Fundadores, empleados e inversionistas vinculados a empresas de IA ya habrían prometido donar en conjunto unos US$430.000 millones, una cifra que, según The Economist, equivale aproximadamente a dos Planes Marshall a valores actuales.
Buena parte de ese dinero dependerá del crecimiento y de las eventuales salidas a bolsa de OpenAI y Anthropic. El medio señala que ambas compañías podrían alcanzar valoraciones superiores a US$1 billón cada una, lo que multiplicaría la riqueza de sus fundadores, trabajadores e inversionistas y, al mismo tiempo, liberaría recursos comprometidos para causas sociales.
Uno de los casos más llamativos es el de Anthropic. Sus siete cofundadores, entre ellos Dario Amodei, se comprometieron en enero a donar 80% de su patrimonio. Con estimaciones de Forbes, sus aportes conjuntos podrían llegar a US$110.000 millones. A esto se sumarían cerca de US$60.000 millones que los empleados de la compañía podrían tener comprometidos en fondos destinados a donaciones.

OpenAI tendría todavía más peso en esta nueva ola. La OpenAI Foundation, que posee 26% de las acciones de la compañía, podría disponer de unos US$260.000 millones para donar. En conjunto, las eventuales ofertas públicas de OpenAI y Anthropic podrían liberar los mencionados US$430.000 millones, un patrimonio equivalente a unas 25 veces el tamaño de la Ford Foundation.
El volumen marcaría una nueva etapa para la filantropía estadounidense. Durante la era industrial, grandes fortunas como las de Andrew Carnegie, John D. Rockefeller y Henry Ford financiaron universidades, instituciones y espacios culturales. Después, empresarios tecnológicos como Bill Gates y Mark Zuckerberg concentraron parte de sus esfuerzos en salud, educación y reducción de la pobreza. Ahora la inteligencia artificial podría impulsar una tercera ola, pero de una escala mucho mayor.
La investigación científica y la salud pública aparecen entre los principales destinos. En junio, Anthropic, la OpenAI Foundation y Stripe encabezaron una donación de US$500 millones destinada a buscar una vacuna contra los virus que provocan resfriados y gripe. También se financian investigaciones para combatir enfermedades como la malaria, que causa unas 600.000 muertes al año.
Pero una particularidad de estos nuevos multimillonarios es que parte de sus recursos podría regresar precisamente al campo que creó sus fortunas: la inteligencia artificial. Coefficient Giving, por ejemplo, anunció en julio una donación de US$160 millones a Resolution, una organización enfocada en alinear los sistemas de IA con los valores humanos. La OpenAI Foundation, por su parte, tiene como misión que la inteligencia artificial general beneficie a toda la humanidad.
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