Aunque es pronto para hacer una estimación fiable de la pérdida de crecimiento dependerá de la duración de la misma

Expansión - Madrid

El aumento del número de contagios y fallecimientos por el coronavirus Covid-19 en nuestro país durante la última semana, que está llevando a la extensión de las medidas para tratar de contener su propagación, elevará ostensiblemente la factura de esta epidemia para la economía española. Aunque es pronto para hacer una estimación fiable de la pérdida de crecimiento derivada de esta crisis importada, pues dependerá de la duración de la misma y de la rapidez con que se consiga una cura o una vacuna, las primeras estimaciones apuntan ya a una pérdida de hasta medio punto de crecimiento en este ejercicio. El impacto inicial sobre las cadenas mundial de suministros por la paralización de la actividad productiva en China ha mutado en una afectación más generalizada a diversos sectores por el deterioro de la confianza de consumidores e inversores, las cancelaciones de eventos empresariales masivos y las interferencias en los ritmos habituales de fabricación en gran parte de las plantas industriales españolas.

Golpe al turismo
Capítulo aparte merece la situación de la principal industria en nuestro país, el turismo. A la abrupta caída de las llegadas de visitantes asiáticos, que habían sustentado en gran medida los récords consecutivos de llegadas de turistas a España, se suman las recomendaciones en diferentes países de la Unión Europea de no viajar al extranjero, lo que ha desplomado las reservas turísticas en un 20%. Y las perspectivas a corto y medio plazo no son halagüeñas, con una horquilla de previsiones de caída en el número de turistas entre 2,7 millones si la alerta sanitaria altera la temporada de Semana Santa y hasta 6,1 millones si las alteraciones se prolongan hasta el verano. La Comisión Europea estima el impacto de la epidemia de Covid-19 sobre los ingresos de la industria turística de la UE en 1.000 millones mensuales, lo que dado el elevado peso de esta actividad en el PIB español y el empleo (un 12,3% y un 12,7%, respectivamente) aconseja la adopción de medidas de contingencia.

Reacción insuficiente
Vista la gravedad del impacto y su extensión progresiva a los distintos sectores de la actividad productiva, resulta cada día más llamativa la ausencia de Pedro Sánchez y de la vicepresidenta económica, Nadia Calviño, en la primera línea de la gestión de una crisis sanitaria que lleva camino de convertirse también en económica. Más aún después de la palmaria descoordinación entre los distintos departamentos del Ejecutivo, como evidenció la inaudita rectificación pública de la Moncloa a la guía publicada por su cuenta y riesgo por el Ministerio de Trabajo que dirige la comunista Yolanda Díaz en la que, entre otras medidas, instaba a las empresas a cerrar sus centros de trabajo si veían un riesgo elevado e inminente de contagio por coronavirus o promovía la paralización de la actividad productiva por parte de los trabajadores por el mismo motivo sin consensuarlo con la dirección de la compañía. La meritoria gestión del Ministerio de Sanidad, difundiendo puntualmente la información disponible sobre la epidemia sin alarmismos por medio del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, resulta insuficiente dada la dimensión que ha ido adquiriendo en los últimos días este shock imprevisto.

Inquietud en alza
La incertidumbre reinante sobre la duración y profundidad de la pandemia está alimentando el nerviosismo entre las empresas, los consumidores y los inversores. El fuerte desplome de las Bolsas, que ha llevado al Ibex 35 a perder un 3,98% esta semana y un 15,3% desde que se inició la alerta sanitaria, cayendo a mínimos de 2018, así como la entrada masiva de liquidez en valores refugio como el oro y la renta fija alemana y estadounidense, en claro contraste con el imparable desplome del precio del petróleo en los mercados internacionales, apuntan en este sentido. De ahí la importancia de una gestión más diligente por parte de las autoridades europeas y nacionales de la actual situación de inestabilidad económica.