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Trump ha prometido revitalizar los empleos industriales de Estados Unidos obligando a los fabricantes de automóviles a dejar de producir vehículos en México, al amenazar con impuestos a las importaciones y prometer un mayor atractivo a las empresas que operen en su país.
Kia Motors, que tiene su sede en Corea del Sur, inició el año pasado la producción en una nueva planta en el estado mexicano de Nuevo León, mientras que su firma hermana Hyundai Motor comenzará a fabricar automóviles en la planta de Kia en México durante este año.
"Reconocemos que hay muchas preocupaciones sobre la incertidumbre derivada del nuevo Gobierno estadounidense", dijo Han Chun-soo, director financiero de Kia, durante una conferencia telefónica sobre las ganancias de la empresa.
"Mientras monitorizamos de cerca sus orientaciones políticas, nos estamos preparando para responder mediante la creación de un plan de contingencia paso a paso basado en (distintos) escenarios", agregó.
Kia planea más que duplicar su producción en México este año a 250.000 vehículos y tiene como objetivo aumentar las ventas en Estados Unidos en 8% a 699.000 automóviles. Hyundai y Kia juntas ocupan el quinto lugar en ventas globales de autos.
Hyundai Motor señaló el miércoles que espera que las medidas de competencia y proteccionismo aumenten, luego de difundir su menor ganancia trimestral en casi cinco años.
El grupo Hyundai Motor, que incluye a Kia, dijo la semana pasada que planeaba elevar la inversión en Estados Unidos en 50% a US$3.100 millones en cinco años y que podría construir una nueva planta en ese país.
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