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Banco de Brasilia
Una de estas exigencias sería la modificación de las normas que rigen el fondo que canaliza transferencias a la economía regional
El gobierno federal de Brasil exigirá concesiones si se ve obligado a intervenir y rescatar al Banco de Brasília SA, la entidad financiera brasileña que atraviesa dificultades debido a su vinculación con el colapso sin precedentes del Banco Master SA, según un funcionario gubernamental con conocimiento del asunto.
Un rescate no es el resultado previsto por el gobierno, y solo se produciría si se observa un riesgo sistémico, afirmó el funcionario, quien solicitó el anonimato para hablar sobre deliberaciones privadas. Sin embargo, funcionarios del gobierno del presidente Luiz Inácio Lula da Silva están dispuestos a condicionar cualquier ayuda a que el gobierno de la capital, que controla el banco, haga concesiones.
Una de estas exigencias sería la modificación de las normas que rigen un fondo que canaliza transferencias federales a la economía regional. Se prevé que dicho fondo desembolse hasta 30.000 millones de reales (US$5.800 millones) al Gobierno local este año.
Fernando Haddad, candidato a gobernador de São Paulo y exministro de Hacienda, intentó sin éxito revisar la fórmula para la asignación de fondos al fondo, una propuesta que podría volver a considerarse como parte de cualquier paquete de apoyo para el BRB, nombre con el que se conoce al banco.
El banco busca cubrir el déficit en su balance general provocado por las transacciones realizadas con Banco Master, que quebró en noviembre. El BRB considera esencial la ayuda federal, dado que se necesitarían bancos estatales para adquirir algunos de sus activos y participar en posibles préstamos, según una persona involucrada en las negociaciones.
El mes pasado, el BRB convocó una junta extraordinaria de accionistas para el 22 de abril con el fin de votar a favor de un aumento de capital que le permita resolver el problema, y espera que la capitalización concluya antes del 30 de mayo, según la misma fuente. El banco solicitará hasta 8.800 millones de reales, (US$1.760 millones) según un comunicado.
El plan de capital de BRB incluye un posible préstamo del Fondo de Garantía de Depósitos de Brasil, FGC, por 4.000 millones de reales, (US$800 millones) y un fondo inmobiliario con edificios en el Distrito Federal que podría captar la misma cantidad. El banco también está evaluando la posible venta de participaciones en algunas de sus empresas y de ciertas carteras que adquirió de Banco Master.
El Ministerio de Hacienda indicó a los bancos federales, Banco do Brasil SA y Caixa Econômica Federal, que no consideraran invertir en BRB, según fuentes cercanas al asunto, y que evaluaran la compra de parte de su cartera utilizando los mismos criterios que los bancos privados, según una de las fuentes.
Caixa analizó la cartera de préstamos sobre nómina de BRB, considerada sólida y líquida, pero las negociaciones fracasaron después de que la entidad financiera con sede en Brasilia incumpliera los plazos de entrega de documentos, según otra persona involucrada en las negociaciones. Banco do Brasil no analizó los activos de BRB, según una tercera persona involucrada en las negociaciones.
BRB estima haber recibido 21.900 millones de reales (US$4.380 millones) en carteras de Banco Master, de los cuales alrededor de 15.000 millones (US$3.000 millones) se consideran de buena calidad, según una de las personas involucradas en las negociaciones. Unos 2.600 millones de reales (US$520 millones) probablemente se convertirán en una pérdida total.
Banco do Brasil confirmó que no participó en las conversaciones con BRB y que las posibles operaciones siempre se evalúan en función de su estrategia comercial. Caixa afirmó no estar estudiando un acuerdo con BRB, pero señaló que analiza constantemente oportunidades de negocio ventajosas para el banco.
Representantes de BRB, el Ministerio de Hacienda y el gobierno de Brasilia no respondieron a las solicitudes de comentarios.
Dentro del gobierno, los funcionarios también consideran que un posible rescate de BRB tendría un alto costo político. Ayudar al banco implicaría abordar un problema creado durante la administración de los predecesores de Lula, además de vincular el escándalo de Master más estrechamente con el gobierno, una dinámica que podría afectar aún más la popularidad de Lula y su campaña de reelección, según fuentes cercanas al asunto.
La estrategia general del gobierno ha consistido en culpar de la crisis de Master a la administración del expresidente Jair Bolsonaro y a su presidente del banco central, Roberto Campos Neto. Durante un acto de lanzamiento de la candidatura de Haddad a gobernador de São Paulo, Lula afirmó que Master era "el huevo de la serpiente" de Bolsonaro y Campos Neto, y argumentó que la empresa fue autorizada a operar en 2019, bajo la gestión de su predecesor. Ni Bolsonaro ni Campos Neto han sido implicados en la investigación en curso.
El déficit en las finanzas de BRB se debe a las carteras de crédito que el banco adquirió de Banco Master a partir de 2024. El banco compró casi 13.000 millones de reales (US$2.600 millones) en activos que las autoridades consideraron fraudulentos, y sustituyó la mayoría de ellos por otros activos de Master, considerados menos líquidos.
A diferencia de Banco Master, una eventual quiebra de BRB podría generar un riesgo sistémico. El banco posee más de 30 mil millones de reales en depósitos legales (US$6.000 millones) y es una importante palanca utilizada para ayudar a la economía del Distrito Federal, que comprende la capital de Brasil y se encuentra entre los 10 estados brasileños más ricos.
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