Los desafíos principales se centran en anticiparse a los esquemas de fraude en el sistema y la limitación de recursos IT

Sebastián Montes

Antes de la pandemia, las compañías aseguradoras a nivel mundial habían iniciado un proceso de innovación y digitalización, y si bien la llegada del covid-19 contribuyó a acelerar los procesos, al menos dos tercios de estas empresas quieren aplicar las últimas herramientas tecnológicas para evitar el fraude de seguros.

Entre los nuevos modelos a utilizar se destaca la inteligencia artificial para detectar fraudes y mitigar riesgos, aunque el business manager de Friss para América Latina, Iván Ballón, dijo que esos modelos no estaban ajustados a cosas específicas que pudiera necesitar cada compañía en su contexto.

Por su parte, el presidente de BMI Seguros, Carlos Alberto Sánchez, afirmó que “hay ciertas cosas desde la tecnología que debemos mantener e implementar permanentemente para blindar esa seguridad. Es clave y es uno de los temas que todas las empresas debemos cuidar frente a fraude”.

Precisamente, una de las soluciones principales para acoplarse a esta nueva tendencia de detección de fraude es adaptarse a las reglas automatizadas, también llamadas “red flags”, alternativa utilizada por 67% de los empresarios

El experto de Friss también destacó que todo el espectro de seguros ha cambiado, y ahora muchos clientes exigen que se les modifique la prima porque, “naturalmente, el uso es diferente, ya sea en autos, hogar o accidentes de trabajo”.

Además, mencionó que una de las consecuencias derivadas de la pandemia es la multiplicación de los seguros de hogar. Incluso, esto ha llevado a que muchas aseguradoras modifiquen las condiciones de pólizas, enmarcando todo “dentro de un contexto ya iniciado”.

“En mi experiencia, las personas necesitan un seguro porque desean asegurar cosas a futuro o a corto plazo. En cambio, muchos que vienen con la intención de cometer fraude van en busca de la parte más flaca de las aseguradoras, es decir, donde está la fuga y lo más vulnerable”, detalló Ballón.

En el caso de Friss, el directivo señaló que la estrategia de la firma dentro del plan de protección de datos es “convertirnos en procesadores específicamente para cada aseguradora, lo cual implica que estamos abriendo una sucursal de cada aseguradora en una nube”.

LOS CONTRASTES

  • Carlos Alberto SánchezPresidente de BMI Seguros

    “Hay un tema interesante desde la comunicación, y las empresas están dando un avance a la hora generar confianza y tranquilidad hacia los clientes”.

  • Iván BallónBusiness manager de Friss para América Latina

    “Tenemos ese dinamismo de poder adaptar los modelos y cambiar cosas, pero para eso se requiere data, pues se quiere lograr que los sistemas aprendan”.

“Nos conectamos en tiempo real a proveedores certificados. Lo que hacemos es combinar los datos algorítmicamente, hacer la analítica detrás del dato y darle un significado, llegando a una información más completa”, subrayó.

Los empresarios coinciden en que este tipo de actividades no dejan de ser un desafío, pues implican el uso de datos de personas, lo cual implica que todo aquello que pueda saberse de cada individuo va mucho más allá de la fecha de nacimiento o la cuenta bancaria.

Frente a esos desafíos latentes ante esta coyuntura, el principal se centra en mantenerse un paso adelante del esquema de fraude, en el cual coinciden 46% de los empresarios, al igual que en la limitación en los recursos ligados a las tecnologías de la información para instalación y mantenimiento.

Por ese tipo de eventualidades se está cambiando la política de las aseguradoras, especificando que se toma el riesgo de las personas y, desde ese momento, el cliente acepta que la empresa esté en la opción de poder analizar los datos proporcionados.

“Cada compañía del sector ha adelantado por cuenta propia su estrategia en términos de seguridad. Hoy en día, es un tema que no es ajeno a los planes de cada una de las compañías, teniendo en cuenta que ya están incluidos en ellos”, comentó Sánchez.

De ahí que una de las ventajas de la ola tecnológica ligada a la lucha contra el fraude sea la detección automatizada en tiempo real, en la que 55% de los empresarios coinciden como la más importante del mercado, seguida del aprovechamiento de las nuevas tecnologías (51%) y las investigaciones de siniestros más consistentes (48%).

Por esto, alrededor de 43% de las empresas se han visto obligadas a reducir sus costos de operación debido a la pandemia y al hecho de ponerse a la vanguardia dentro de este ecosistema. A pesar de ello, los directivos coinciden en que prevenir el fraude es bueno para el negocio. El éxito de sus estrategias dependerá de la capacidad real de una forma de trabajo digital.