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Julián Puentes Villanueva - jpuentes@larepublica.com.co

En esta época, algunos países han puesto sobre la mesa crear una renta básica universal,  idea que nació de la “preocupación de que la tecnología estaba abriendo una brecha entre la producción total y los ingresos obtenidos por los trabajadores, y por mucho tiempo se ha atado con las preocupaciones sobre la aceleración del cambio tecnológico”, según la revista  The Economist.

No obstante, crear este tipo de ingreso sobre un problema que aún no se ha materializado, traería consigo inconvenientes como el aumento del gasto fiscal, la subjetividad de los distintos niveles de productividad dentro del pleno empleo y el aumento de flujos migratorios, por lo que la idea no ha terminado de calar.

Suiza por ejemplo, el fin de semana pasado, a través de un referendo, tumbó la iniciativa que pretendía instaurar una renta universal de US$2.600 per cápita, sin embargo, naciones como Finlandia y Países Bajos pondrían en marcha en 2017  un programa experimental, en el que algunos ciudadanos recibirán subsidios incondicionales en efectivo de hasta US$900.

Si bien la universalidad de esta renta se diseñó  para animar a los ciudadanos a pensar en el pago como un derecho, también impulsa a que la política sea increíblemente costosa. 

Para el exministro de Hacienda, Roberto Junguito esta idea continúa siendo utópica en el sentido que “el costo fiscal para un país en desarrollo sería imposible de sostener tomando en cuenta sus niveles de desempleo y subdesempleo”. 

Así mismo, la implementación de una renta básica “tendría efectos impredecibles sobre el crecimiento y la creación de riqueza (…) dejando a muchas personas pobres, y a los multimillonarios consiguiendo más dinero del Estado”, agrega The Economist.

“Aunque la idea es planteada correctamente, presenta problemas de viabilidad , ya que en cada país hay diferencias de productividad por lo que el establecimiento de salarios mínimos iguales debe ir acorde a las características de cada lugar, como es el ingreso per capita”, explicó Eduardo Sarmiento, director del Centro de Investigaciones Económicas (CIE) de la Escuela de Ingeniería Julio Garavito.

Finalmente, el derecho a un ingreso equitativo alentaría a los gobiernos del mundo rico “ya sea a cerrarle las puertas a los inmigrantes, o a crear ciudadanías de segunda clase sin tener acceso a la ayuda estatal”, agrega la publicación económica,  lo que para Oscar Eduardo Medina, experto en relaciones internacionales de la Universidad Eafit, derivaría en una discriminación de origen para regular este derecho económico.

Luxemburgo y Dinamarca con rentas más altas
Dentro del pronóstico que realizó la revista The Economist acerca de las rentas básicas universales que pagaría cada país, Luxemburgo y Dinamarca lideran la tabla con un incentivo anual de US$17.800 y US$10.900 respectivamente. En cuanto a nuestro continente, se destacan países como Estados Unidos, México y Chile, con rentas de US$6.300, US$900 y US$1.500, cada uno. Dentro de los países con menores rentas, se destacan Turquía (US$1.700) y Corea del Sur (US$2.200).

Las opiniones

Eduardo Sarmiento 
Director del CIE de la escuela de ingeniería Julio Garavito
“La idea es planteada correctamente pero presenta problemas de viabilidad, ya que en cada país hay diferencias en los niveles de productividad dentro del empleo pleno”.

Roberto Junguito 
Exministro de Hacienda
“Esta idea continúa siendo utópica en el sentido que el costo fiscal para un país en desarrollo sería imposible de sostener por sus niveles de desempleo y subdesempleo”.