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El informe resalta que una de cada 10 organizaciones afectadas por este tipo de delitos reportó pérdidas superiores a US$1 millón, e inclusive se presentaron casos en los que el valor ascendió a más de US$5 millones.
En top cinco de los delitos más comunes se presentaron también los cibernéticos, siendo 26% de los casos, lo que demuestra que, a pesar de no ser el mayor medio de defraudar a las organizaciones, hay una vulnerabilidad importante respecto a los riesgos informáticos en las compañías de la región.
Seguido se encontró el uso indebido de la información privilegiada, presente en 21% de los reportes. Los sobornos y corrupción también estuvieron presentes (20%), por en cima de los fraudes en los procesos de compras (18%).
Además de los anteriores, uno de los datos que más llamó la atención fue también el hecho de que 45% de los empresarios consultados por PwC consideraron que las autoridades locales no tienen recursos suficientes para investigar los delitos económicos.
“Este estudio resalta las continuas y cambiantes amenazas de los delitos económicos y sirve como un recordatorio de la importancia de contar con evaluaciones periódicas de riesgo, la reevaluación de los controles de prevención y detección, y el mantenimiento de un sistema de control interno efectivo”, resaltó la representante de la encuesta, Mana Clayton, en un comunicado.
El estudio señaló que una de las principales maneras para hacerle frente a este tipo de amenazas es haciendo parte de la cultura organizacional los procesos de control y seguridad.
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