La Cámara de Diputados dio en diciembre media sanción al proyecto que estipula la interrupción legal y gratuita de los embarazos hasta la decimocuarta semana

Reuters

Los senadores de Argentina decidirán la semana próxima si convierten en ley un proyecto para legalizar el aborto, impulsado por el oficialismo, que ha dividido a una sociedad con una fuerte influencia católica.

La Cámara de Diputados dio en diciembre media sanción al proyecto que estipula la interrupción legal y gratuita de los embarazos hasta la decimocuarta semana, aunque la votación se prevé muy reñida en la cámara alta.

"Tenemos el derecho a poder decidir sobre nuestros proyectos de vida, sobre si queremos o no queremos tener hijos y, de querer tenerlos, cuántos queremos tener y si decidimos interrumpir el embarazo, que lo podamos hacer de manera autónoma y libre", dijo Yamila Picasso, una licenciada en Ciencias Políticas de 33 años.

Picasso es militante de la Campaña Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito, que hace años reclama la norma.

"Las mujeres de clase media y de clase media alta que piden esta ley, que reclaman esta ley en nombre de las pobres, lo que presentaron como argumento es la necesidad de legislar por deseos", dijo Ana Marmora, una abogada y periodista de 29 años que es portavoz del Frente Joven, un grupo que rechaza la legalización del aborto.

De ser aprobada por el Senado, la norma podría marcar el camino hacia un cambio más amplio en América Latina, una región con una gran mayoría católica usualmente renuente a modificaciones legales que afecten a la sexualidad o la familia tradicional.

"La cuestión del aborto en general corta transversalmente a la sociedad (...) Sin embargo, daría la sensación que hoy el Gobierno, aunque fuera ajustada, tiene los números como para que en el Senado salga esa ley", explicó Facundo Nejamkis, politólogo y director de la consultora Opina Argentina.

El martes próximo, cuando se tratará el proyecto, se esperan amplias manifestaciones a favor -con pañuelos verdes- y en contra -con pañuelos celestes- de la norma apoyada por el presidente de centroizquierda Alberto Fernández.

Al mismo tiempo, el Senado debatirá un proyecto paralelo para asistir a las mujeres que desean seguir adelante con su embarazo y enfrentan dificultes económicas o sociales.

"Puede pasar cualquier cosa con el resultado de esta votación en el recinto porque tenemos un presidente que en primera persona se esta encargando de hacer y demostrarnos lo peor de la política", señaló Marmora.

El proyecto para despenalizar el aborto fue rechazado en otras oportunidades por el Parlamento argentino. Una norma similar fue votada en el 2018, pero tras aprobarse en la Cámara de Diputados fue rechazada en el Senado de la Nación.

"El Senado es mucho más conservador y sabemos de eso (...) En el 2019 hubo una elección en donde se renovaron las cámaras y entonces en esa renovación de cámaras entendemos que hay mayor cantidad de senadores y senadoras que están dispuestas a pasar a la historia para saldar esta deuda de la democracia", afirmó Picasso.

La actual normativa argentina solo permite la interrupción voluntaria del embarazo cuando hay un riesgo grave para la madre o en caso de violación, aunque los activistas destacan que las mujeres muchas veces no reciben atención adecuada, en particular cuando son pobres.