MI SELECCIÓN DE NOTICIAS
Noticias personalizadas, de acuerdo a sus temas de interés
Reuters
Según dijo el grupo política la tasa sufragará el costo del servicio, de manera similar a la renovación del documento de indentidad
El principal partido de la oposición en España, el Partido Popular (PP), que lidera las encuestas de cara a las elecciones nacionales del 23 de julio, introduciría una tasa sobre los proyectos de energía renovable para pagar los costos administrativos vinculados a ellos, según declaró el martes.
La energía se ha convertido en un tema candente en un país que se enfrenta a un verano sofocante en vísperas de las elecciones anticipadas, y en las que el PP, de centro derecha, y el gobernante Partido Socialista tienen puntos de vista diferentes sobre cómo descarbonizar la economía.
El PP, liderado por Alberto Núñez Feijóo, afirmó en un manifiesto presentado el martes que introduciría una "tasa por hitos" que pagarían las empresas responsables de proyectos renovables y que estaría destinado a financiar los costos administrativos.
La tasa sufragará "el coste del servicio -de manera similar a lo que sucede para renovar el documento nacional de identidad o el carné de conducir", explicó un portavoz del PP.
"Esos ingresos servirán para reforzar la estructura administrativa encargada de resolver los procedimientos, agilizarlos y hacer frente al problema derivado de la alta demanda", dijo el portavoz, quien añadió que la medida contaba con el visto bueno del sector.
El PP también es partidario de extender el uso de la central nuclear del país, así como de apoyar los biocombustibles y el hidrógeno verde, según el documento.
La ministra saliente de Energía, Teresa Ribera, criticó el plan por carecer de detalles sobre propuestas clave, entre ellas la nuclear y el agua. "Lo que dicen expresamente es que hay que ralentizar el Pacto Verde", dijo.
Este cargo es uno de los puestos más destacados de la administración, ya que representa la voz pública del presidente estadounidense
El banco central tiene como objetivo una inflación de 3%, con un margen de tolerancia de 1,5 puntos porcentuales en cualquier dirección
La primera protesta de este tipo desde lo peor de la crisis financiera de 2012 representa una respuesta al rechazo por parte del Parlamento