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Los funcionarios elevaron el límite de la Asistencia de Liquidez de Emergencia (ELA, por sus siglas en inglés) a los bancos en 900 millones de euros (US$981 millones) en una conferencia telefónica. La atención ahora está puesta en una tarea de mayor envergadura: enviar un equipo a la capital griega para verificar el cumplimiento de las políticas de austeridad que el gobierno aceptó a cambio de otro acuerdo de rescate.
El BCE tiene interés en ver que Grecia respete sus compromisos, ya que la institución allí debe actuar en varios frentes, desde salvar a los bancos a decidir cuándo incluir a la nación en el estímulo económico. Si el gobierno del primer ministro Alexis Tsipras no logra convencerlo con sus reformas, el BCE nuevamente se verá ante el dilema de si debe dejar que los bancos caigan.
Más medidas
El Consejo de Gobierno del BCE anteriormente había fijado la ELA en US$97.600 millones. Las personas, que pidieron no ser identificadas porque la decisión no es pública, no dijeron cuándo volverá a revisarse el techo.
El presidente Mario Draghi también convenció a sus colegas de aumentar la ELA en US$980 millones la semana pasada. Fue el primer incremento desde fines de junio, una reacción al hecho de que el parlamento del país sancionara medidas anteriores que permiten que comiencen las conversaciones sobre un paquete de ayuda por valor de US$97.600 millones. Esta liquidez adicional ayudó a los bancos griegos a reabrir sus puertas el lunes para los servicios básicos.
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Finalizó en que este tipo de ofensivas no era la primera batalla a la que se enfrentaba su país por parte de Estados Unidos. Reiteró que no se darían por vencidos