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ECUADOR Ecuatorianos votan por presidente, cansados de la austeridad se inclinan al socialismo
domingo, 7 de febrero de 2021

Una victoria de Arauz estaría en línea con el retorno de las políticas de izquierda en América Latina que se ha dado en Argentina y Bolivia

Reuters

Los ecuatorianos eligen el domingo a un nuevo presidente luego de que dolorosas medidas de austeridad económica han impulsado el apoyo para el retorno del socialismo al país, con el candidato Andrés Arauz reuniendo a sus partidarios en un esfuerzo por ganar en primera vuelta.

El economista de 36 años, orgulloso protegido del expresidente Rafael Correa, lidera las encuestas con las promesas de hacer pagos directos en efectivo por unos 1.000 millones de dólares a familias pobres y de negar las condiciones de un paquete de financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI), de unos 6.500 millones de dólares.

Su principal rival, Guillermo Lasso, está luchando por deshacerse de su imagen de banquero conservador, y los encuestadores dicen que también se debilitaría si los temores sobre la pandemia del coronavirus reducen la participación de los votantes.

Una victoria de Arauz estaría en línea con el retorno de las políticas de izquierda en América Latina que se ha dado en Argentina y Bolivia, y crearía un desafío para Washington en su duelo con China por la influencia en el hemisferio.

"Tenemos que seguir convenciendo, para que seamos aún más, y nuestra victoria, la victoria de la esperanza, sea en una sola vuelta", escribió Arauz en su página de Facebook. "Vamos de una, no demoremos más", dijo.

Ecuador sufrió el año pasado un brutal brote de coronavirus que dejó cuerpos sin recoger en las calles de su ciudad más grande, Guayaquil. Las medidas de cuarentena golpearon aún mas la economía que ya sufría los bajos precios del petróleo, la principal exportación de Ecuador, así como fuertes recortes en el gasto público.

El presidente Lenín Moreno, un exaliado de Correa, impulsó una agenda a favor del mercado con la esperanza de revivir a una economía lenta y fuertemente endeudada. Pero sus esfuerzos por mejorar las finanzas públicas se encontraron con una reacción violenta, que incluyó diez días de protestas callejeras en el 2019 contra el retiro del subsidio a los combustibles.

La ley ecuatoriana dispone que la votación sea obligatoria y aplica una multa de 40 dólares por abstención.

Los votantes de clase media pueden tener más probabilidades de pagar la multa para evitar la exposición al coronavirus, mientras que los votantes de bajos ingresos, que se inclinan por Arauz, generalmente tienen menos capacidad para pagarla y, por lo tanto, parecen menos propensos a abstenerse.

Los mercados financieros están siguiendo de cerca la votación de la nación sudamericana.

Aunque Arauz ha dicho que seguirá pagando las acreencias del país, pero aplicará una auditoría a la reestructuración de bonos por cerca de 17.400 millones de dólares del año pasado. Ha advertido que la inversión social tendría prioridad sobre el servicio de la deuda.

La retórica es casi idéntica a la que utilizó Correa durante su primera campaña electoral en 2006. Su gobierno incumplió con el pago de los bonos y luego volvió a comprar con un descuento.

El discurso de Arauz ya ha provocado una caída de los bonos. Los papeles ecuatorianos fueron el mes pasado los de peor rendimiento dentro del índice JPMorgan EMBI Global Diversified, con una rentabilidad total del -15%.

Los encuestadores en los últimos días han comenzado a ver una probabilidad ligeramente mayor de que Arauz gane en una sola vuelta.

Para hacerlo, necesitaría obtener más del 50% de los votos válidos o el 40% y 10 puntos porcentuales más que el segundo. De lo contrario, se llevará a cabo una segunda vuelta el 11 de abril.

También en la papeleta aparece el abogado y activista indígena Yaku Pérez, quien aparece en tercer lugar en la intención de voto. Plantea un programa antiminería centrado en el impacto de la industria en las cuencas hidrográficas.

Los ecuatorianos elegirán además a una nueva legislatura, en la que se espera los aliados de Arauz tengan un buen desempeño.

La ciudad de Cuenca votará el mismo día en un referendo sobre la prohibición de la minería cerca de los ríos que atraviesan la ciudad, lo que podría asustar a las empresas mineras que ya luchan contra la oposición de las comunidades