.
HACIENDA Conozca el futuro del 'impeachment' contra Trump a tres días de terminar su mandato
lunes, 18 de enero de 2021

Los votos en su contra en la Cámara de Representantes se convirtieron en un factor histórico frente a los otros procesos de juicio político en Estados Unidos

Sebastián Montes

El juicio político contra Donald Trump se ha convertido en una carrera contra el tiempo. A menos de tres días de que concluya su mandato, las posibilidades de que el ‘impeachment’ se lleve a cabo se reducen constantemente, aunque las condiciones para el mandatario saliente tampoco son lo suficientemente favorables para que pueda relajarse del todo, a diferencia del proceso que enfrentó ante el Congreso hace dos años.

Para esta oportunidad, Trump no cuenta con un Partido Republicano unido, sino que se enfrenta a la posibilidad de que algunos congresistas de su misma rama política colaboren con su caída. De hecho, las votaciones en la Cámara de Representantes, en cabeza de la demócrata Nancy Pelosi, dieron una muestra de ello, pues entre los 232 votos favorables en dicho recinto se incluyeron los de 10 republicanos.

LOS CONTRASTES

  • Mauricio Jaramillo Jassir Analista internacional

    “En este momento, el Partido Demócrata no tiene ningún chance de juzgar a Donald Trump antes de 20 de enero. McConnell busca zafarse un poco de la responsabilidad de destituir a Trump”.

  • Enrique Serrano Analista político

    “El tiempo que queda es muy breve, entonces no hay chances de que eso ocurra, pero, además, la muerte política no se puede decretar por esa vía. Todavía es muy incierto lo que pueda venir”.

El número adquiere relevancia si se tiene en cuenta que, para 2019, ningún congresista republicano votó en contra de Trump en su primer juicio político.

Incluso, para ir más lejos, ningún otro presidente en un proceso de ‘impeachment’ había enfrentado una oposición similar dentro de su propio partido, pues Bill Clinton solo recibió cinco votos demócratas en su caso en 1998, mientras que Andrew Johnson no recibió ninguno (ver gráfico).

Ahora, si bien el Senado tendría que iniciar el juicio político contra Trump con efecto inmediato, esta corporación solamente retoma funciones hasta el martes 19 de enero, un día antes de la toma de posesión del presidente electo Joe Biden.

En este escenario adquiere relevancia Mitch McConnell, el líder de las mayorías republicanas en la Cámara Alta, pues está en sus manos convocar o no una sesión anticipada del Senado para discutir el impeachment del mandatario saliente. Hasta el cierre de esta edición, el congresista republicano no estaría dispuesto a convocar dicha sesión.

“Con esto, McConnell busca zafarse un poco de la responsabilidad de destituir a Trump, porque en el fondo, el partido republicano no quiere hacerlo a pesar de las reacciones posteriores a los ataques del Capitolio el pasado 6 de enero, donde incluso se coqueteó con la posibilidad de que el vicepresidente Mike Pence invocara la Enmienda 25”, comentó el analista internacional Mauricio Jaramillo Jassir.

La estrategia actual de los republicanos es apelar al enfriamiento del asunto y al olvido progresivo de la población respecto al tema, sobre todo teniendo en cuenta que el mandatario ya no tiene acceso a sus redes sociales, lo que redujo su capacidad de convocatoria.

“Básicamente quieren quedarse con la satisfacción de haberlo censurado en su momento y de haber tomado distancia, pero también quedarse con la satisfacción de no haberlo destituido en el uso de sus funciones”, agregó Jaramillo Jassir.

Ante este panorama en el partido del actual Presidente estadounidense, el poder de acción pasaría a los demócratas y a su líder en el Senado, Chuck Schumer, quien tomará las riendas de las mayorías desde el 20 de enero y tendría la capacidad de imponer agenda, un factor que les permitiría incluir el juicio político contra Trump en la discusión oficial.

El problema radica en que, para entonces, el juicio político perdería su valor, pues ya no existiría la posibilidad de interrumpir el mandato del actual Presidente, lo que dejaría a los demócratas con sus cartuchos quemados.

Los vacíos legales
La situación actual en Estados Unidos trae a colación una situación inédita, teniendo en cuenta el vacío legal que alberga la ley al no existir una norma que diga de manera expresa que el presidente tiene que ser juzgado en su mandato, según comentó Jaramillo Jassir.

No obstante, la figura de juicio político contra Donald Trump tras su salida de la Casa Blanca pierde fuerza, pues se convertiría en un proceso simbólico cuyo único resultado podría ser la muerte política en caso de obtener los 67 votos necesarios para que este se apruebe en el Senado.

Sin embargo, el analista político, Enrique Serrano, opinó que este resultado tampoco es del todo factible, pues si bien hay republicanos que votaron en su contra en la Cámara de Representantes la semana pasada, eso no significa que existan posibilidades de muerte política.

“En cuatro años pueden pasar muchas cosas, y la sangre caliente de estos días se enfriará durante el año en curso. Todavía es muy incierto lo que pueda venir, pero decretar la muerte política de alguien, aunque tuviera el tiempo y la condición de un ‘impeachment’ en toda regla, no es factible en el corto plazo”, afirmó.

Para el experto, la conclusión más factible para el caso Trump podría conducir a algunas sanciones o retaliaciones de parte de la mayoría demócrata, pero sus seguidores seguirían siendo fieles a él, e incluso su popularidad podría aumentar.

“Ellos quieren quedar con toda la legalidad de su lado para ahuyentar el fantasma de las elecciones. En todo caso, queda ante la población una sombra de las mismas, y en ese sentido, el ganador es Trump, a pesar de sus derrotas en el mediano plazo”, concluyó.

El papel de la Corte Suprema de los Estados Unidos en el juicio político
En un proceso de ‘impeachment’, la Corte Suprema hace el papel de juez, cuya figura estaría encarnada en su presidente, John Roberts. Su labor consistiría en presidir el juicio contra Trump y asegurarse de que se cumplan todas sus reglas, lo cual también incluye el derecho del acusado a una defensa. No obstante, esto también podría generar demoras en la ejecución de las audiencias, pues todas las actividades alrededor de Trump se suspenderían mientras prepara su defensa.