El BID señaló que la Inversión en infraestructura será clave en la reactivación de la región tras la pandemia del nuevo coronavirus

Paola Andrea Vargas Rubio - pvargas@larepublica.com.co

En el libro ‘Cómo acelerar el crecimiento económico y fortalecer la clase media: América Latina’ del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) se destacan dos posibles escenarios de recuperación para la región. El primero prevé una recuperación rápida en 2021, es decir que se volvería a tasas de crecimiento de 3,0% y 3,5%. Esto se lograría si la pandemia se controla en el verano del hemisferio norte en 2020.

Mientras que “el segundo escenario se generaría en el dado caso de que la pandemia se extienda hacia final de año o incluso si hay un resurgimiento del nuevo coronavirus en 2021, en ausencia de una vacuna efectiva. En este escenario, el mundo podría seguir en recesión y lograr la recuperación más lenta y a más de largo plazo”, detalló el BID en el texto que dio a conocer en mayo de este año.

LOS CONTRASTES

  • Mario PeláezGerente senior de consultoría en infraestructura de Kpmg

    “No es suficiente con solo establecer mecanismos de articulación, sino que la región deber llevar a cabo unos compromisos serios para lograr estos objetivos tal y como hizo Europa”.

  • Wilson SolanoCoordinador del área de económica en la Universidad El Bosque

    “Las políticas chinas, que se centran en mayor inversión en infraestructura, le permitirán tener uno de los PIB más altos en menos de un quinquenio”.

Partiendo de cualquiera de los dos panorama que podría dejar la crisis desatada por la pandemia del covid-19, el organismo internacional señaló que los países de la región deberían enfocar sus inversiones en infraestructura, logística y la economía digital con el fin de alcanzar una tasa de crecimiento anual de hasta 6% o 7% en las siguientes dos décadas.

Si se logra lo anterior, “se podrían generar ingresos per cápita de US$30.000 anuales, similares a los de los países de Europa Meridional, con una clase media robusta en el orden de 70% de la población. Esto sería un avance importante, ya que los niveles de ingresos per cápita actuales de la región son muy heterogéneos, se ubican entre US$4.800 y US$22.000, con un promedio de US$12.700”, reseñó el BID en el texto.

Para alcanzar las anteriores metas la inversión pública en infraestructura, servicios y logística de los países de la región debería elevarse hasta 6,2% del PIB. Esto contribuiría a cerrar la brecha de disponibilidad de infraestructura que distancia a la región de los países desarrollados, lo cual es una condición necesaria para convertir a América Latina en una región que percibe altos ingresos.

Para entender el impacto que tendría esta inversión por países, el BID planteó que “aun bajo el supuesto de que los diversos países de la región asignan 6% del PIB a inversión pública desde el año siete hasta el fi n del período de 20 años, los diversos puntos de partida con respecto a los ingresos per cápita de cada país darían resultados diferenciados. En casos como Argentina , partiendo de US$19.000 per cápita, la aceleración del crecimiento podría llevar a cabo este país a US$39.000 por persona. Colombia y Perú, partiendo respectivamente de US$13.000 y US$12.000 per cápita podrían llegar a US$33.000 y US$26.000” (ver gráfico).

En línea con esto, Mario Peláez, gerente senior consultoría en infraestructura de Kpmg, dijo que “de acuerdo con estimaciones del BID en la región existe un déficit de inversión en infraestructura de alrededor de US$150 billones al año. Es indudable que para lograr superar este déficit, poder contar con una infraestructura eficiente que atienda las necesidades actuales y futuras de la sociedad y permita acelerar los proceso de desarrollo de la región, es mucho más beneficioso hacerlo de manera conjunta y articulada que a través de esfuerzos individuales de los países”.

Peláez añadió que el vecindario ya han venido trabajando en este tema con iniciativas como la Alianza del Pacífico y el proyecto Mesomérica que promueven mecanismos de facilitación para la articulación gubernamental. Sin embargo, no es suficiente con solo establecer mecanismos de articulación, sino que se deben hacer unos compromisos serios para lograr estos objetivos, tal y como la Unión Europea.

La apuesta por la infraestructura no es una fórmula nueva, ya que, por ejemplo, “las políticas del gobierno chino se centrarán en un mayor gasto interno, mayor inversión en infraestructura, lo cual les permitirá en menos de un quinquenio consolidarse como una de las economías con el PIB más grande del mundo”, explicó Wilson Solano, coordinador del área económica de la Facultad de Ciencias económicas y administrativas de la Universidad El Bosque.

Retos en los sistemas tributarios para invertir más en infraestructura
El BID señaló que “es necesario pensar una nueva dirección para los sistemas tributarios y las políticas de recaudación. (...) Mejorar los sistemas tributarios para promover la inversión y el empleo implica reducir los tributos que recaen sobre el trabajo y la inversión, aplicar políticas que aumenten la equidad en la distribución del ingreso, y que logren una mayor inclusión social y abordar el problema de la baja eficiencia del gasto público, empleando sistemas más transparentes de decisión que garantiza la certificación”.