India, China y México son los mayores receptores de remesas en el mundo.

María Paula Aristizábal Bedoya - maristizabal@larepublica.com.co

A propósito del fenómeno migratorio que está viviendo América Latina y el mundo con el éxodo de millones de venezolanos, LR buscó las cifras más recientes que tiene el Banco Mundial en el tema de remesas, pues en la medida en que los migrantes generan ingresos, parte de ese dinero lo envían a sus familias.

¿Qué tanto peso tiene las remesas en las economías en América Latina? Según el Banco Mundial, los cuatro países de la región que registraron la mayor entrada de remesas en 2018 fueron México (US$35.700 millones), Guatemala (US$9.600 millones), República Dominicana (US$6.800 millones) y Colombia (US$6.400 millones). Posiciones que no cambiaron en comparación a los registros de 2017, pero que sí subieron en el caso de Colombia por US$800 millones.

Las remesas en Colombia vienen en aumento, en 2017 se registraron US$5.600 millones, para 2018 esa cifra ascendió a US$6.400 millones y, según las estimaciones del Banco Mundial (publicadas en el portal www.knomad.org), este año cerrarán en US$7.011 millones, lo que lo lleva a ubicarse en la cuarta casilla del ranking regional. Respecto a lo que representan para el Producto Interno Bruto (PIB) del país, la cifra se ubica en 2,1%.

Los analistas ven con preocupación el destino de estos ingresos, pues si bien es cierto que obran como una ayuda para el sustento de los hogares, es importante que las familias receptoras vean en las remesas un recurso para el sustento a largo plazo.

El docente de Organización y Gerencia de la Universidad Eafit, Óscar Eduardo Medina, señaló que “las remesas deberían estar acompañadas de políticas de Estado para que sea regulado su ingreso y que de ahí salgan elementos de pensiones futuras”.

LOS CONTRASTES

  • José Roberto ConchaDirector de Icecomex

    “Las remesas deben ser canalizadas, Colombia ha hecho esfuerzos para que las personas compren bienes raíces, lo que traería beneficios para las familias y para el empleo”.

  • Óscar Eduardo MedinaDocente de la Universidad Eafit

    “Todas las remesas en los países emergentes generan una posibilidad de consumo interno. Los estudios demuestran que el dinero se utiliza para el bienestar de la familias”.

José Roberto Concha, director del Consultorio de Comercio Exterior (Icecomex), coincidió con Medina y agregó que Colombia ha hecho esfuerzos “para que las personas compren bienes raíces, lo que traería beneficios tanto para las familias como para el empleo colombiano. Lo importante es que esos ingresos no terminen en los mercados y en la supervivencia de las familias, sino que sea aprovechado para generar progreso”.

Según la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), India, China y México son los mayores receptores de remesas en el mundo. Con US$35.700 millones de remesas registradas en 2018, México tiene el liderato de la región y el Banco Mundial prevé que esta cifra se ubique en US$38.655 millones al cierre de 2019. La segunda y la tercera casilla son ocupadas por Guatemala y República Dominicana, que tuvieron ingresos de remesas por US$9.600 millones y US$6.800 millones cada uno en 2018. El top cinco lo cierra El Salvador, con un registro de US$5.500 millones en remesas.

En cuanto al fortalecimiento del dólar frente a las diferentes economías de la región y cómo esto podría afectar o no el envío de remesas, Concha explicó que entre más alto se cotice el dólar en los países de la región, mejor para la economía de las familias receptoras.

¿Qué papel juegan en Venezuela?

Si bien es cierto que las remesas ayudan al desarrollo económico de los países, no son la solución ante la crisis que afrontan algunos. Con la diáspora que registra Venezuela de más de cuatro millones de migrantes, se podría creer que los ingresos por remesas impulsen a la economía, sin embargo, esto no es así. Medina señaló que el problema de Venezuela es mucho más complejo. “Las remesas ayudan a sobrellevar la situación, pero no ayudan a mejorar el desarrollo económico del país”.

Agregó que las remesas no son “el motor de la economía”, como sí lo son el comercio exterior y la inversión extranjera.